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Defensa aspira a comprar en España el 90% del armamento de los ejércitos

El Ministerio de Defensa aspira a que, a partir de 1995, el 90% de los productos bélicos que consumen los ejércitos españoles se adquieran en nuestro pais, segun asegura el general José de Andrés Jiménez,-director general de Armamento y Material. Actualmente, de los cerca de 300.000 millones de pesetas anuales destinados a adquisiciones militares, el 60% se gasta en productos fabricados en España y el 40% en productos extranjeros.En el terreno puramente tecnológico, el porcentaje es más desfavorable para España, ya que sólo el 40% de las tecnologías avanzadas proceden de la industria española.

El aspecto más destacado de la actual política de defensa consiste en potenciar la industria militar, en la incorporación. de España al grupo de países que manejan las más altas tecnologías que, aplicadas primero en la fabricación de armas, se utilizan luego como locomotora de la industria civil. Un hombre clave en la ¡ejecución de esta política es el general José de Andrés Jiménez, de 63 años.

El general De Andrés es la autoridad del Gobierno que más directamente participa, desde que hace dos años accedió a su actual puesto, en la gestión del desarrollo, compra y exportación de armamento en España, siempre dentro de la Secretaría de Estado de Defensa. Durante cinco años fue director gerente de la Empresa Nacional Santa Bárbara, dedicada a la fabricación de cañones y munición de diverso tipo.

Como "brazo ejecutor" -así se define- de la política gubernamental, el general ha participado en las adquisiciones de armamento por un valor que supera el billón de pesetas, materializado, entre otros, en 72 aviones F-18A, unidades del Programa Naval, 18 lanzadores"de misiles antiaéreos Roland, helicópteros y diversos sistemas de comunicaciones.

Al referirse a la diferencia entre la actual política y la de anteriores Gobiernos, el general De Andrés precisa que "el elegir los sistemas de armas más adecuados en cada momento forma parte de la política de armamento, y los caminos pueden ser varios. Los sistemas más adecuados se pueden comprar en el mercado internacional, eligiendo los mejores en precio y calidad y los que se entreguen en el plazo más rápido. Pero también se puede intentar desarrollarlos y producirlos en el propio país. Esto se ha intentado siempre, pero en este último período se ha podido impulsar esta política, consistente no en tener una independencia total en el campo armamentista, que es imposible, sino en lograr que el presupuesto destinado a la adquisición de armamento influya de forma decisiva en la economía del país, mediante el desarrollo tecriológico o de líneas de producción y el incremento de puestos de trabajo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de junio de 1985