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El PSOE apela a los intereses patrióticos contra las críticas a la seguridad aérea

El Grupo Parlamentario Socialista apeló ayer a altos intereses nacionales, como son la economía y el sosiego de los españoles, para que los grupos de la oposición depusieran su actitud crítica hacia la navegación aérea española. El Congreso aprobó ayer, con los votos socialistas, del Grupo Vasco y del Mixto, las conclusiones de la comisión de catástrofes aéreas, constituida hace 15 meses para investigar los accidentes del 27 de noviembre y 7 de diciembre de 1983 en Mejorada del Campo y Barajas, que ocasionaron la muerte a 274 personas.

El Grupo Popular acusó a las autoridades aeronáuticas de contribuir a lo que se denominó "degradación de¡ espacio aéreo" y reiteró sus tesis de que los accidentes se hubieran podido evitar.El ministro de Transportes, Turismo y Comunicaciones, Enrique Barón, señaló al final del debate que la seguridad total es imposible. "La seguridad aérea absoluta es inalcanzable y esto lo tiene que saber el pueblo español", dijo Barón. El ministro extrae de este debate, en sintonía con sus compañeros de partido, que no pueden desprenderse responsabilidades políticas de las dos catástrofes.

El Grupo Socialista, avalado por Nacionalistas Vascos y Grupo Mixto, concluye que no pueden exigirse responsabilidades a las autoridades aeronáuticas españolas, en torno a los dos accidentes. Tras ello se efectúan una serie de recomendaciones al Gobierno para que "continúe" en la mejora de la infraestructura aeroportuaria y de los sistemas de navegación en general. Sólo estas recomendaciones fueron aprobadas, y se rechazaron las contenidas en los votos particulares de los grupos Poptalar, Centrista y Minoría Catalana.

El diputado popular José Antonio Trillo reconoció fallos en el comportamiento de la tripulación del avión de Avianca que se estrelló en Mejorada, pero dijo que le asedian las dudas sobre si de haber avisado a tiempo "dicho avión se podría haber salvado y con él las vidas de los que murieron en el trágico accidente". "El director general de Aviación Civil es el responsable verdadero de esta vergonzosa situación del aeropuerto de Barajas", afirmó Trillo.

Seguridad aceptable

El representante de Minoría Catalana, Joaquim Ferrer, presentó infructuosamente una serie de recomendaciones -contenidas en buena parte en las presentadas por el Grupo Socialista- en las que se insistía en la necesidad de extremar la vigilancia en los sistemas de control. Ferrer afirmó, no obstante, que la seguridad aérea española alcanza unas cotas aceptables. El centrista José Miguel Bravo de Laguna fue el único portavoz que pidió la dimisión del ministro de Transportes y del director general de Aviación Civil.

El diputado socialista ponente de la comisión, Manuel Abejón, hizo frente a todos los interpelantes con una acusación general, especialmente dirigida a populares y centristas, por no haber asistido con regularidad a los trabajos de la comisión y, por tanto, no poder hablar de la materia con excesivo rigor. "El Grupo Popular ha hecho un juicio caótico, catastrófico y descalificador, que se aleja de los trabajos encomendados a la comisión", afirmó Abejón. Con reiteración el portavoz del PSOE apeló a los intereses económicos españoles, especialmente al turismo, y a la tranquilidad de los españoles para que se abandonara ese clima desolador que acompañaba a todo lo referente a la navegación aérea. "Los intereses de España no se defienden con alarmismo y exageraciones, todo lo contrario, se perjudican importantes sectores económicos predicando tal caos", afirmó Manuel Abejón.

Entre tanto se producía el debate, los servicios técnicos de transportes hicieron llegar a los informadores dos documentos -uno del departamento de aviación civil de la República de Colombia y otro del departamento federal de aviación de Estados Unidos- en los que se ensalzaba el trabajo de la Dirección General de Aviación Española. "Admiro el trabajo que la Dirección General de Aviación Civil está realizando", afirma el director del organismo norteamericano en su carta.

El ministro de Transportes, Enrique Barón, aprovechó para decir que mientras aquí se pone en duda la seguridad aérea, en instancias internacionales goza de gran prestigio. Entre las abarrotadas tribunas de público que siguieron el debate se encontraba el presidente de los controladores del sector centro, José Luis de la Calle, que se vio visiblemente vencido por el sueño durante gran parte de la sesión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de abril de 1985

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