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Se declaran en huelga de hambre tres jóvenes que estuvieron a punto de ser linchados

Los tres jóvenes que estuvieron a punto de ser linchados por vecinos de Caparroso tras ser sorprendidos cuando, al parecer, pretendían robar en el interior de una sala de juegos de esta población navarra se encuentran desde hace seis días en huelga de hambre en la cárcel de Pamplona, en petición de que les sea concedida la libertad provisional.

A estas tres personas se les atribuye por parte de los vecinos de esta localidad, que cuenta con unos 2.500 habitantes, la autoría de algunos robos en viviendas, así como en la iglesia del pueblo, extremo que ellos niegan tajantemente y dicen que "somos totalmente inocentes de los hechos que se nos imputan".Estos tres reclusos -Francisco Javier Moreno y los hermanos Jesús María e Isidoro Echeverría, estos dos últimos vecinos del mismo Caparroso- se encuentran en buen estado de salud y sus constantes son normales, según ha confirmado el director de la cárcel de Pampiona, Jaime Alonso Ferreras. Los jóvenes, que han decidido continuar en esta actitud "hasta las últimas consecuencias" son atendidos en todo momento por el equipo médico de la prisión.

Querían lincharlos

Los hechos por los cuales los tres jóvenes ingresaron en prisión ocurrieron en la madrugada del 15 de febrero, cuando efectivos de la Guardia Civil impidieron su linchamiento por cerca de 500 vecinos del pueblo.

Estas tres personas fueron sorprendidas cuando presumiblemente pretendían robar en el interior de una sala de juegos con máquinas tragaperras. La Guardia Civil que desde el primer momento protegió a estos supuestos delincuentes de la actitud violenta de los vecinos, consiguió, después de cinco horas de estar rodeados, sacar a los detenidos al local y trasladarlos al juzgado de Tafalla, donde se decretó su ingreso preventivo en prisión.

Los efectivos de la Guardia Civil llegaron a ser increpados y sus vehículos zarandeados. Algunos vecinos portaban armas blancas e impidieron que se prestase auxilio médico a uno de los supuestos delincuentes que sufría un ataque epiléptico.

Mientras, se llegaron a proferir gritos de este jaez: "¡O los matamos nosotros, o los mata la Guardia Civil!". Días después el Ayuntamiento de Caparroso lamentó lo ocurrido, pero calificó de "cívicio y solidario el comportamiento de la población y en especial de los varios centenares de vecinos presentes".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de abril de 1985

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