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Discrepancias entre Juan Cueto y Fernando Méndez Leite sobre el 'homenaje' a Lola Flores

El inevitable comentario final sobre el último homenaje televisivo a Lola Flores, ensalzado abiertamente por el escritor Juan Cueto y censurado con dureza por el cineasta Fernando Méndez Leite, constituye probablemente la síntesis de los divergentes planteamientos defendidos, el pasado jueves, durante la mesa redonda organizada por la Casa de Cultura de Avilés bajo el título Gran pantalla, pequeña pantalla. El tercer invitado, el director general de RTVE, José María Calviño, mantuvo una posición ecléctica que, llegada la discusión sobre el show de la faraona, se tradujo en una sonrisa cómplice.

El debate, de casi dos horas de duración, reprodujo una vez más la vieja polémica entre los defensores a ultranza de los nuevos medios de comunicación de masas -integrados, según la terminología de Umberto Eco- y sus detractores -los apocalipticos-, seguidores, en su mayoría, de las tesis de la Escuela de Francfort.La posibilidad de debatir exclusivamente el dilema cine y/o televisión quedó frustrada desde el principio cuando Juan Cueto advirtió que, con la llegada de los microordenadores y con la de los próximos canales de televisión, que los habrá, "no se puede hablar ya de dos, sino de múltiples pantallas".

Juan Cueto insistió en la necesidad prioritaria de que la televisión refleje la realidad del mundo actual. El escritor asturiano cuestionó la excesiva tendencia "al recurso de la cultura literaria, a la reposición de las novelas del siglo XIX". Entre tanto, Fernando Méndez Leite, tras admitir que el cine pierde "precisión y espectacularidad" en la pequeña pantalla, convino con José María Calviño en que las películas constituyen una faceta fundamental de la programación. Méndez Leite, aseguró: "Habría que poner todas las noches a la gente de rodillas para ver, obligatoriamente, ciclos como el de Rosellini". Partidario también de incluir "muchos más programas educativos y culturales", Méndez Leite dijo que prohibiría "programas denigrantes para los telespectadores, como el Un, dos, tres..., y lamentó que una televisión de cuyo funcionamiento es responsable un Gobierno socialista pueda emitir "espacios tan tercermundistas como el dedicado a Lola Flores". Esta emisión resultó, sin embargo, "divertida y enriquecedora" para Juan Cueto, quien reivindicó la inteligencia de las masas y aseguró "aprender mucho más con la serie Dallas y los anuncios publicitarios que con los programas informativos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de febrero de 1985

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