VELA

El ciclón 'Lilí' aún amenaza a la Ruta del Descubrimiento

Los tripulantes de los 20 barcos que siguen en la regata Ruta del Descubrimiento, pasaron la Navidad a bordo de sus veleros. Muchos de ellos no pensaban estar ya estas fiestas en el mar, por lo que su alimentación y actuación no varió apenas respecto a lo habitual. Mientras tanto, el ciclón Lilí sigue amenazando a los barcos de la regata y a las zonas costeras de las islas Vírgenes y Puerto Rico, con vientos de hasta 200 kilómetros por hora.Muchos de los navegantes de los 20 veleros que continúan regateando en la Ruta del Descubrimiento no pensaban, cuando partieron el pasado 2 de diciembre de Benalmádena (Málaga), pasar las fiestas de Navidad en alta mar. Sólo lo podrán hacer los que se embarcaron en los rapidísimos catamaranes, grandes dominadores de las actuales regatas de altura. Uno más, representante francés como la mayoría, el Region Nord Pas de Calais, llegó ayer al puerto de San Souci, en Santo Domingo (República Dominicana), donde está instalada la meta.

Los demás aún en competición llegarán bastante más tarde y pasarán las Navidades en sus barcos. Algunos, no tan optimistas en cuanto a la fecha de llegada, subieron a bordo algunas viandas y botellas de champaña, y podrán celebrar las fiestas con cierta solemnidad. A bordo del monocasco español Fortuna Lights, que navega en novena posición, aún a más de 1.000 kilómetros de la meta, pero que es el primero en monocascos y en tiempo compensado, llevan pavo congelado gracias al generador diesel (que suministra bajas temperaturas) y a la previsión del tío Luis. El tío Luis, Luis Trigueros, de 38 años, uno de los constructores del Fortuna Lights, es un abogado ibicenco que dejó colgada la toga y un prometedor futuro político por el mar. En el barco, además de marinero y mayordomo, es el cocinero. A base de alimentos frescos, congelados, liofilizados y enlatados, consigue dar a sus compañeros de 2.500 a 3.500 calorías diarias, además de complejos vitamínicos complementarios, según informa EFE.

Mientras, el ciclón Lilí, que no entiende de celebraciones, sigue desplazándose, a 29 kilómetros por hora, hacia el suroeste, amenazando a las islas del Caribe. El único barco de la regata que se encontró con él fue el Licor 43, el pasado sábado. A las 10.00 horas del domingo, Lilí se encontraba a 400 millas (720 kilómetros) al noreste de Puerto Rico, a 21º latitud norte y 60º longitud oeste. Se esperaba que su llegada a las costas de las Islas Vírgenes y Puerto Rico, pero también podía alcanzar a La Española, la isla que forman Haití y la República Dominicana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 25 de diciembre de 1984.

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