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Crítica:El cine en la pequeña pantalla

'El hombre del Sur' tranquila grandeza

El hombre del sur, tercer largometraje dirigido por Jean Renoir en Estados Unidos, sorprendió a sus seguidores por lo que precisamente había interesado al director: la falta de historia. "Es una serie de impresiones fuertes", escribió Renoir, "la inmensidad del paisaje, la pureza de los sentimientos del protagonista, el calor, el hambre. Los personajes, a fuerza de vivir una vida limitada a las necesidades materiales inmediatas, alcanzan un nivel que no sospechan en el ámbito de las preocupaciones espirituales".El hombre del Sur, filmada en 1945, inspirándose en la novela de Georges Sessions Perry, a la que algunos críticos compararon con Las uvas de la ira, de Steinbeck, se basó en el guión de Hugo Butier (uno de los denunciados por el senador McCarthy en su lista negra), con diálogos de William Faulkner. Quizá la sencillez del relato defraudara a quienes, en la suma de tantos nombres de interés, confiaran en encontrar un alegato más duro o una perspectiva más tajante sobre la vida de los campesinos del sur que luchan contra los elementos en circunstancias muy primarias.

Siguiendo la trayectoria de un matrimonio que decide establecerse por su cuenta, la película narra sus dificultades con los elementos meteorológicos, con sus vecinos y hasta consigo mismo en un estilo que Renoir calificó de "tranquila grandeza": "Yo vislumbraba una historia en la que sólo habría protagonistas, una historia en la que cada elemento desempeñaría brillantemente su función, en la que las cosas y los hombres, los animales y la naturaleza se unirían en un inmenso homenaje a la divinidad".

Se muestra de acuerdo con ello el crítico Juan Cobos: "La sencillez de la puesta en escena, el cálido afecto de Jean Renoir por estos seres que, como los pioneros, luchan sin tregua contra una naturaleza hostil y hasta con la falta de solidaridad de los que son tan desgraciados como ellos, alcanza aquí la misma autenticidad y grandeza de los grandes documentales de Flaherty".

Calificado de filme lírico, El hombre del Sur encontró en algunos de sus actores la perfecta traducción de las intenciones de Renoir, aunque tampoco ellos fueran muy festejados por los críticos del momento. De entre los secundarios, rara vez atendidos por papales protagánicos, encontró el director los rostros que precisaba, atendiendo igualmente la condición de película de serie B con la que la productora -United Artists- juzgó el proyecto desde un principio. Zachary Scott, Betty Field y Norman Lloyd se encargaron de los principales papeles.

El hombre del Sur se emite hoy a las 22.05 por la segunda cadena.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de noviembre de 1984