Novena jornada de la Primera División de baloncesto

Derrota del Estudiantes ante el Breogán

Hay cosas que se saben y noticias que corren de boca en boca como un reguero de pólvora. Como, por ejemplo, que el Estudiantes se indigesta ante una zona 2-3 y que el Breogán fue víctima arbitral la semana pasada. Así, el Estudiantes se indigestó y los colegiados actuaron con memoria histórica. El resultado pendió de un rebote a falta de 8 segundos, cuando el marcador señalaba 70-69 para el Estudiantes y hubo compensación en una falta personal. Aun así, el Breogán fue justo vencedor.Estudiantes y Breogán sabían también lo que se jugaban: nada menos que entrar en la A-1 y eludir para siempre el descenso. Al Estudiantes el panorama se le oscurece por momentos. Su fuerza ha quedado probadamente en entredicho, porque no puede con un sistema defensivo como la zona 23. El Cajamadrid ya le hizo daflo hace dos semanas, pero ayer el Breogán colocó la puntilla, y es que se ha corrido la voz. La ausencia de tiradores y la idiosincrasia de sus dos americanos, Russell y Pinone, dejan al Estudiantes paralítico ante éste sistema, contra el que no encuentra un eficaz antído to. Dicha circunstancia marcó el desarrollo del parUdo, porque si bien el equipo local fue con ventaja, nunca superó los cinco puntos y siempre tuvo al Breogán pegado en el marcador. Incluso, al descan so, la victoria parcial era visitante (38-39). Había un dato evidente, y es que el Estudiantes casi agotaba los 30 segundos para efectuar el lanzamiento, mientras el Breogán desarrollaba un juego más fluido.

Que la lucha por los rebotes fue ra muy igualada, no servía a efectos prácticos nada más que para dejar la solución definitiva a los lanzadores. Allen y Wright resultaron una pesadilla durante los 40 minutos y soportaron la teórica superioridad de un rival que apor ta a este factor tres jugadores (Russell, Pinone y Pedro Rodríguez). Ahora bien, a la hora de los lanzamientos, el Breogán disponía de Sánchez como hombre seguro y la compañía de Garrido o Abadía para ocasiones extremas. En el Estudiantes, la cuestión del tiro provocaba pavor y los jugadores, más que buscar la posición idónea, huían de ella.

A pesar de esa diferencia, el Breogán no consiguió fructificar su dominio y llegó al final con lo justo. Tuvo tres puntos de ventaja a falta de 47 segundos, y tres personales que decidió no tirar para agotar tiempo. Coll se destapó como un eficaz robabalones en esos momentos de tensión y, a falta de 10 segundos, se había pasado de 66-69 a 70-69. Sánchez tenía que lanzar, bajo el sistema uno más uno, y falló. El rebote provocó dos puntos y personal. Los colegiados recordaron errores de hace una semana y decidieron una compensación histórica.

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