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Gente

Diana de Gales,

esposa del príncipe Carlos de Inglaterra, dio a luz un niño ayer por la tarde, en el hospital de St. Mary, cerca de Paddington. El niño, segundo de sus hijos, pesó al nacer algo más de tres kilogramos. Lady Di había llegado al hospital en un poche sedán azul, a las 7.30 de la mañana. Vestía un traje rojo, sonreía y no demostraba sufrir ningún dolor. Fue instalada en una suite privada de seis habitaciones, la misma en la que dio a luz a su primer hijo, el príncipe Guillermo, hace dos años. La suite cuenta con una sala de partos privada y con dormitorios para los guardaespaldas de la princesa. Diana fue atendida por el doctor George Pinker, ginecólogo personal de la reina Isabel II, y encargado de traer al mundo a prácticamente todos los niños de la familia real nacidos en los últimos años. La reina se encontraba en el castillo de Balmoral, en Escocia, y no pensaba regresar a Londres hasta después del alumbramiento. Varios cientos de londinenses se agolparon a la puerta del hospital, para ser los primeros en conocer la noticia. Como es habitual en el Reino Unido, en seguida empezaron a correr las apuestas sobre el sexo de la criatura. Los enterados aducían que es tradición en la familia el tener niño y, niña, por ese orden, como sucedió con Isabel II; su hija, la princesa Ana, y su hermana, la princesa Margarita. Mientras los espectadores apostaban, la policía procedía a retirar los coches aparcados en las proximidades del hospital para dejar sitio a las limousines que empezaron a llegar inmediatamente tras el alumbramiento. El hospital se vio inundado de ramos de flores e incluso de jerseis, patucos y globos para el recién nacido. El hijo mayor de los príncipes de Gales, Guillermo, quedó al cuidado de su nanny en el palacio de Kensington.

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