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La economía española puede beneficiarse de la reactivación mundial, según Angel Rojo

La economía española está recibiendo, desde hace algo más de un año, impulsos claros de la recuperación económica que está teniendo lugar en el resto de los países industrializados, señaló ayer en Santander el director del servicio de estudios del Banco de España, Luis Ángel Rojo, y de lo que se trata ahora es de saber si España va a poder incorporarse al tren de la recuperación o simplemente se va a quedar en el camino. Las rigideces del sistema económico -mercado de trabajo, reconversión industrial, Seguridad Social y sistema financiero- son las claves que pueden ahogar la recuperación.

Luis Ángel Rojo, director del seminario que sobre Teoría y práctica de la crisis económica española se inició ayer en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, hizo una exposición centrada en la modificación de las ideas que han mantenido los responsables económicos a raíz de la última gran crisis desatada a mediados de 1973, cuando los países exportadores de petróleo decidieron la subida del precio del crudo y sumieron al conjunto de los países industrializados en una crisis de proporciones semejantes a la de 1929.Para el director del servicio de estudios del Banco de España, la crisis ha tenido una repercusión mayor en nuestro país como consecuencia de la suma de los factores derivados de la subida del precio de las materias primas, y de las propias insuficiencias con las que contaba la economía española al ser esta una nación en la que el paternalismo del Estado tenía más fuertes ramificaciones.

El profesor Rojo señaló que el principal problema al que se enfrenta la economía española en la actualidad es saber si va a ser capaz de utilizar las señales de recuperación que se reciben de todo el mundo industrializado o si sus problemas internos van a volver a impedirlo.

La mejora de la balanza de pagos, en su vertiente de recuperación del turismo y de aumento de las exportaciones españolas, es consecuencia de la recuperación económica que tienen en estos momentos Estados Unidos, Japón y buena parte de los países industrializados europeos. Ello permite gozar de una mejor posición relativa para la economía española si logra superar las rigideces estructurales que condicionan su actividad.

Déficit público

Para Rojo, el aumento desmesurado y creciente del déficit del sector público es la traducción monetaria de los problemas heredados y consustanciales de la economía española en estos años. El crecimiento del déficit del sector público, y los problemas derivados de su financiación, reflejan los problemas del mercado de trabajo, de la deficiente estructura industrial productiva, de la Seguridad Social y del actual sistema financiero que trata de salir de su propia crisis.Un dato a tener en cuenta, según el profesor Rojo, es que la mayor "inversión" realizada por las empresas privadas españolas durante los últimos años corresponde a los gastos destinados a pagar indemnizaciones por despido y al ahorro energético.

La legislación laboral existente hasta ahora, y aceptada por los mayores sindicatos como grandes logros en su lucha reivindicativa, ha supuesto que cuando se ha terminado la fase de crecimiento económico, los empresarios han preferido destinar fuertes sumas de recursos al pago de indemnizaciones por despido en lugar de dedicarlas a la potenciación de nuevas inversiones generadoras de empleo. El hecho de que la tasa de paro haya crecido a cotas elevadas desde 1979, y principalmente en el sector industrial, es, según el director del servicio de estudios, una buena demostración de esta elección empresarial. La mala estructura industrial española, basada en sectores como siderurgia y construcción naval, son factores que explicarían el alcance de la crisis en España.

Luis Ángel Rojo señaló que la falta de una unidad en cuanto al tratamiento internacional de la crisis se ha debido a la carencia de un liderazgo por parte de algún país o de alguna institución reconocida a nivel mundial. Indicó que buena parte de los problemas de deuda exterior de los países latinoamericanos se deben a que Estados Unidos ha proporcionado fondos elevados a estas naciones sin control y a que el Fondo Monetario Internacional no ha tenido apenas que ver con la forma de encauzar el crecimiento de estas economías.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 28 de agosto de 1984

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