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El fundador de la Ciudad de los Muchachos considera injusta la orden para desmantelar sus instalaciones en Las Ventas

Jesús César Silva, conocido como el padre Silva, fundador y máximo responsable de la Ciudad de los Muchachos y de su circo, instalado junto a la plaza de toros de las Ventas, ha manifestado su sospecha de que existan intereses ocultos detrás de la orden cursada por el Ayuntamiento para que las instalaciones sean desmanteladas y que debe ejecutarse hoy. Silva añadió que fue el propio alcalde, Enrique Tierno, quien le animó a instalarse en Madrid, y acusa a las autoridades municipales de falta de sensibilidad para proteger una obra social como la que dirige.A su vez, el presidente del distrito de Salamanca, el socialista Manuel Rodríguez Franco, ha explicado que la junta necesita el terreno para destinarlo a equipamientos sociales y que, además, el permiso de instalación para la Ciudad de los Muchachos terminó el pasado 31 de diciembre.

El Circo de los Muchachos se instaló a mediados de 1981, con el permiso del entonces concejal de la Junta Municipal del distrito de Salamanca, Javier Angelina, permiso que luego se prorrogó verbalmente hasta el 31 de diciembre de 1983. Desde 1981, las instalaciones del Circo de los Muchachos fueron creciendo hasta convertirse en una ciudad en la que los jóvenes eligen a su alcalde, participan en votaciones y cuentan con su propia moneda, la corona.

Relaciones inmejorables

Al principio, las relaciones entre el ayuntamiento, particularmente Enrique Tierno, y la Ciudad de los Muchachos fueron inmejorables, hasta el punto de que, dado que Madrid no cuenta con un circo estable, el padre Silva presentó un proyecto de circo permanente con capacidad para 5.000 personas, que incluía una escuela de circo, museo, gimnasio y diversos pabellones culturales.Sin embargo, el 4 de julio de este año, el secretario de la Junta Municipal del distrito de Salamanca envió un oficio en el que se ordenaba la suspensión de todas las actividades y se fijaba la fecha del 20 de agosto como plazo límite para dejar libre el terreno.

Hoy, la Ciudad de los Muchachos presenta un aspecto vacío y desmantelado. El tren aéreo que recorría el recinto se ha desmontado. El circo no celebra ya sus funciones. Elementos circenses, calesas antiguas, restos de las atracciones, oxidados, se encuentran abandonados por los rincones.

Lo que aún permanece en pie, los diversos pabellones, el saloon, el poliedro, no estará desmontado para la fecha ordenada. El padre Silva aún espera que las autoridades del ayuntamiento reconsideren su postura. Tal vez por eso no es muy explícito en sus sospechas sobre las verdaderas razones de la intransigente decisión municipal. La sucesión de hechos ocurridos en este último año parecen indicar, según el padre Silva, la existencia de poderosos intereses dirigidos a la desaparición de su ciudad.

"La Ciudad de los Muchachos", afirma, "se instaló en Madrid alentada desde el principio por el ayuntamiento. El propio Tierno nos animó muchas veces en nuestra labor y nos prometió que haría lo posible porque pudiéramos quedarnos definitivamente. Luego empezaron las incomprensiones y los ataques. Ruiz Gallardón, concejal de AP, llegó a decir que en el circo o en sus inmediaciones se practicaba la prostitución, lo que es absolutamente falso. Al mismo tiempo, ha habido contactos por parte de promotores privados para instalar en Madrid un circo estable".

El grupo de concejales de AP presentó en el pleno celebrado el pasado 10 de agosto una propuesta para destinar 93 millones de pesetas para la creación de un circo fijo, propuesta que fue desechada.

El ayuntamiento ha ofrecido a la Ciudad de los Muchachos su instalación en solares de Orcasitas o del Alto de San Isidro, en Carabanchel, emplazamientos que el padre Silva considera que no son en absoluto adecuados.

La postura del ayuntamiento parece ser ya irrevocable. Emilio García Horcajo, concejal de Seguridad y Circulación y alcalde accidental, afirmó que 9a orden de desalojo es firme. Si no lo hacen ellos, el ayuntamiento tiene medios suficientes para hacerlo". Por su parte, Manuel Franco Rodríguez rechazó que hubiera ningún tipo de intereses ocultos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 20 de agosto de 1984