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SALUD

La alergia que llega con la primavera

El polen de las plantas, máximo culpable de estas alteraciones

Los cambios de estación producen alteraciones en el organismo, dando lugar a reacciones alérgicas. El doctor Grau Vilarrubias define el estado alérgico como un mecanismo equivocado de la naturaleza, caracterizado por una reacción exagerada frente a estímulos habituales.El objetivo primordial del especialista consiste en diagnosticar con exactitud a qué tipo de agente reacciona el enfermo alérgico. Los alergenos pueden provenir del mundo animal, vegetal o mineral y derivados. Uno de los agentes más comunes es el polen de las plantas, muy abundante en primavera y que flota en el ambiente debido a la acción transportadora del viento. Dado el alto número de individuos sensibilizados por este agente, las cadenas informativas de algunas naciones europeas y de Estados Unidos incluyen en sus servicios informativos el nivel de polen que flota en la atmósfera.

La polinosis puede generar sarpullidos y erupciones en la piel, pero ataca más frecuentemente a las fosas nasales, las vías respiratorias, los bronquios, los pulmones y los ojos. La conocida fiebre del heno -con síntomas febriles, tos espasmódica más o menos intensa (según sea el grado de sensibilización), exceso de secreción, obstrucción de las fosas nasales, lagrimeo y picores en la garganta y en el paladar- es una alergia producida en muchos casos por un determinado tipo de polen.

Métodos de detección

La ciencia médica ha realizado numerosas pruebas como medio de descubrir las alergias. Las primeras pruebas las aplicó Blackley en el siglo XIX, experimentando en su propio cuerpo. Existen diferentes métodos para averiguar la razón de una alergia: la prueba de la raspadura, que consiste en aplicar sobre una zona de piel sana una pequeña proporción del posible agente alérgico, se deja de 15 a 20 minutos y después se quita con fricciones. Según la reacción que origine en la piel se podrá diagnosticar si hay sensibilización al alergeno. El método es sencillo y permite numerosos ensayos sotre la misma zona.La prueba intracutánea se aplica inyectando dentro de la piel el alergeno sospechoso, y en otra zona un líquido carente de toxicidad. Esto permite un estudio comparativo del grado de hinchazón y enrojecimiento de la zona expuesta al alergeno con la otra, en la que se ha introducido un líquido absolutamente inocuo.

La prueba del ojo se utiliza en aquellos enfermos en quienes el grado de sensibilización es muy alto, al ser las reacciones más suaves. Se introduce en el extremo interior del ojo una gota del agente sospechoso y pasados 10 o 15 minutos se analiza detalladamente. Cuando la prueba es positiva hay síntomas de picor, estornudos y cierto enrojecimiento, que desaparece en media hora. La prueba es muy positiva para diagnosticar las alergias al polen, plumas y polvo.

Los individuos alérgicos poseen unos índices concretos de inmunoglobulina E (IgE) que, analizados, determinan el tipo de alergia y su grado de sensibilidad. El doctor Herman Hirschfeld, dermatólogo y especialista en alergias, recomienda las nuevas pruebas de Prist y de Rast (métodos in vitro) como las más eficaces en el diagnóstico de los trastornos alérgicos.

La prueba de Prist se realiza introduciendo en una muestra de sangre del enfermo anticuerpos radiactivos inmunoabsorbentes IgE para precisar el índice de radiactividad que muestra el nivel de IgE contenido en la sangre.

La prueba de Rast precisa el índice de IgE mediante un disco de papel que entraña un alto número de alergenos, (40 o 50), que se aplica a una muestra de la sangre del enfermo. Los ordenadores electrónicos son los encargados actualmente de analizar la prueba de Rast de forma rápida y con gran precisión. El doctor Hirschfeld considera estos métodos excelentes para la diagnosis, alérgica. Al ser pruebas objetivas que no se ven interferidas por agentes intemos o externos del paciente son muy precisas y no originan trastornos. Su aplicación es muy útil para determinar las posibles alergias en los niños.

La fiebre del heno debe ser atendida con prontitud en cuanto aparecen los primeros síntomas. Al principio los ataques suelen ser benignos, pero la repetición los hace más intensos, produciendo a veces infecciones en los oídos, nariz y garganta, y en casos más graves, sinusitis crónica y asma bronquial.

Extracto de polen

Una vez localizado el polen causante de la alergia, el médico puede establecer el tratamiento adecuado. A veces se receta un antihistamínico, pero no es del todo efectivo, ya que su acción va dirigida a uno de los elementos que crean la alergia, y hay varios. También se puede prescribir un tratamiento a base de corticoides (de tipo hormonal); no obstante, esta medicación es muy fuerte y no puede repetirse con asiduidad.El tratamiento más utilizado y del que se obtienen resultados bastante aceptables consiste en inyectar periódicamente al paciente pequeñas cantidades del extracto de polen que produce la alergia. En diversos centros de Estados Unidos especializados en el estudio de esta enfermedad se han llevado a cabo estadísticas que demuestran que en un 85% de los casos la alergia desaparece con este tratamiento, siempre que se haga de forma estricta y regular.

Dieta alimenticia

Si el tratamiento se empieza en la misma época de la polinización, se utiliza el método coestacional. Las inyecciones se pondrán cada tres o cuatro días y se irá aumentando la dosis progresivamente. Al empezar tarde, el extracto no llega al punto más satisfactorio y la efectividad del tratamiento se reduce sensiblemente.La alimentación tiene una importancia vital en las alergias. La medicina natural suele prescribir a los enfermos alérgicos al polen un régimen a base de productos crudos durante 15 días , un mes antes de producirse la polinización que ataca al enfermo. Huelga decir que la dieta debe ser prescrita y vigilada directamente por el médico. El tratamiento va dirigido a limpiar y desintoxicar de forma general el organismo, especialmente la sangre y el hígado. Cada enfermo necesita una alimentación específica aplicada a su caso particular, y una dieta iniciada libremente por el alérgico será, en el mejor de los casos, inútil, cuando no el desencadenante de un empeoramiento en la enfermedad.

El doctor Grau Vilarrubio recomienda a las personas con problemas alérgicos no ingerir alimentos que contengan histamina, dado que el contacto del alergeno con el anticuerpo que se encuentra en la sangre genera la liberación de histamina, elemento que altera los tejidos (mucosa bronquial, nasal, de la piel, etcétera). Los pescados azules, mariscos y crustáceos están especialmente contraindicados a los alérgicos.

REMEDIOS NATURALES

Existen muchos remedios destinados a paliar los efectos producidos por las reacciones alérgicas, pero en ningún caso sirven como medida preventiva: su eficacia se limita a reducir el ataque hasta hacer desaparecer una vez que se produce. Los remedios naturales destinados a atajar la fiebre del heno. son bastante eficaces y perfectamente tolerados por el organismo. El doctor Leclerc recomienda el hisopo en las afecciones bronquiales, caracterizadas por la abundancia de las secreciones. Asimismo, Dioscórides atribuye al hisopo propiedades curativas en la inflamación del pulmón, el asma y los catarros bronquiales, y recomienda cocer el hisopo con higos, agua, miel y ruda. Deben beberse tres tazas al día.

TISANAS

En el libro de las plantas medicinales de Pío Font Quer se recomienda una tisana compuesta de las cuatro flores pectorales: amapola, pie de gato, tusílago y flor de malva, muy útil en todos los tipos de catarro bronquial y nasal, especialmente cuando las vías respiratorias se encuentran muy obstruidas. La tisana puede beberse en grandes cantidades y a cualquier hora del día. Hay ciertas plantas antiespasmódicas que alivian al asmástico; por ejemplo el té de México, que se cuece durante unos minutos en leche, y también el hinojo: se hierve media cucharadita en cuarto de litro de leche, bebiéndose a cucharadas y lo más caliente que se pueda resistir.

POR LOS PIES

Cuando la alergia deviene en asma, el enfermo debe ser tratado directamente por el médico, pero se pueden aplicar algunos remedios, como los baños de pies en agua muy caliente, alrededor de los 40º, tratados con sal y ceniza de madera, un puñado de cada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de mayo de 1984