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Donald Regan,

secretario americano del Tesoro, mostró la semana pasada un gesto de rebeldía contra los guardianes del gasto público del Congreso. En el transcurso de una conferencia de prensa el ministro afirmó que no tenía la menor intención de devolver un céntimo al Estado por la utilización de coches oficiales por parte de su mujer. El tema surgió a raíz de la noticia publicada por el Washington Post según la cual el secretario de Justicia, William French Smith, había decidido devolver, por ese motivo, 11.000 dólares (más de 1.600.000 pesetas) a la Administración. Se decía, asimismo, que Caspar Weinberger, secretario de Defensa, había privado a su mujer de coche oficial después de haber sido obligado a pagar 205 dólares (unas 30.000 pesetas). Regan afirmó que le parece normal que la mujer de un ministro utilice coche oficial en todas las actividades que tengan relación con las de su marido y ha dejado entender que a su mujer todavía le gustaría menos ir a los tes oficiales, fiestas de caridad y recepciones si encima tuviera que ir en taxi.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de abril de 1984