El industrial secuestrado en Toledo fue hallado muerto en el río Tajo cerca de Aranjuez

El cadáver del industrial toledado Claudio Ávila, de 36 años, secuestrado el pasado día 1 en Bargas (Toledo), fue hallado sobre las once de la mañana de ayer en el río Tajo, cerca de Aranjuez, semioculto entre el cieno. El lugar del hallazgo está situado en el kilómetro 3,500 de la carretera comarcal que une Aranjuez con Brea de Tajo, Villaconejos y Chinchón, a unos tres kilómetros de Aranjuez, en un paraje denominado Puente de la Reina, a una distancia de 300 metros de la finca del palacio Real, una vez atravesado el puente que cruza el río. Según las comprobaciones policiales, el cadáver ha estado sumergido en el agua al menos seis días.

El aviso del hallazgo de un cadáver fue dado a conocer a la Policía Municipal de Aranjuez por dos pescadores de camarones, Bonifacio Almonacid Navas y Paulino Rodríguez Díaz. El primero de ellos, Almonacid, dudó en un primer momento si se trataba de una persona o de un tronco ole árbol, pero luego se apercibió de que sobre el agua flotaba en trozo de chaqueta. El cadáver fue encontrado boca abajo, con las manos atadas a la espalda por un alambre que rodeaba también su cintura.También se encontró entre sus ropas un casquillo de bala del calibre 6,35. En la cabeza se podía observar un golpe en la base del cráneo consalida de masa encefálica.

Juan Martín de Vidales, socio de la víctima, identificó el cadáver alrededor de la una de la tarde, en el depósito de Aranjuez. Según sus propías manifestaciones, pudo saber que se trataba de Claudío Ávila gracias a unas gafas que el fallecido llevaba en el bolsillo derecho de su chaqueta, de color verde. En ese bolsillo fueron halladas además 45 pesetas.

Las ropas que llevaba el industrial son las mismas que vestía en el momento de su desaparición: un traje claro con chaleco, corbata de lana verde y camisa azul a cuadros. Su hermano, Santiago Ávila, ha declinado hacer cualquier declaración.

Toda la familia, excepto su mujer, María Ángeles Herreros, y sus dos hijos, de nueve y seis. años, estuvo reunida a lo largo de la tarde de ayer en la sacristía de la capilla del hospital de San Carlos, visiblemente emocionada.

En fuentes policiales y forenses se han negado a hacer declaraciones, alegando que el tema se encuentra bajo secreto de sumario. Una vez cumplidos todos los trámites legales, el cadáver fue trasladado a Toledo sobre las nueve de la noche, donde recibirá sepultura.

40 millones de pesetas

La noticia ha causado gran sorpresa en la provincia. "No nos esperábamos este final", ha manifestado a este periódico Juan Martín de Vidales, socio del fallecido, "puesto que habían pedido un rescate" de 40 mifiones de pesetas al día siguiente de producirse el secuestro en la localidad toledana de Bargas, a unos 10 kilómetros de Toledo.

En Toledo capital se reunió la Federación Empresarial de Toledo, una vez conocido el suceso, y acordó solicitar a los comerciantes el cierre de sus establecimientos en señal de protesta, así como invitar a los toledanos a participar hoy en una marcha silenciosa.

Claudio Ávila era director gerente del concesionario Mercedles Benz en Toledo y accionista de John Deere y General Motors, además de Opel Rekord, con Juan Martín de Vidales. La familia de los Ávila está considerada en la provincia de Toledo como de gran potencial económico por la posesión de fincas y de terrenos, aunque en este momento atravesaba un bache importante "por la crisis que todos padecemos", según su hermano Santiago Ávila.

Los empleados de la firma Mercedes Benz vieron por última vez a Claudio a las 13.30 horas del jueves día 1. Después, según testigos presenciales, se vio al industrial en un bar toledano, charlando con un cliente de Bargas. Al poco tiempo se presentaron en el establecimiento dos hombres de unos 30 años, uno con barba y el otro vestido de verde, quienes se dirigieron, junto con el industrial, en el Opel Rekord matrícula TO-3089-14 del que era propietario, hacia Bargas.

A primeras horas de la tarde del mismo día, un vecino de esta localidad le vio salir con los presuntos secuestradores, sin que después se hayan tenido noticias sobre su paradero, hasta el hallazgo del cadáver.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 24 de marzo de 1984.

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