Tensión preelectoral en el País Vasco

Benegas dio en Madrid el tono de una dura campaña en Euskadi

Madrid ha sido escenario del comienzo del clima de enfrentamiento preelectoral vasco: el candidato socialista a la presidencia del Gobierno autónomo, Txiki Benegas, anticipó el tono de la que presumiblemente será la más dura campaña que se recuerda en aquella comunidad autónoma, al acusar a su principal oponente, el Partido Nacionalista Vasco (PNV), de no cooperar en la erradicación del terrorismo. Los nacionalistas vascos, por su lado, seguros de una victoria que les es anticipada por los sondeos, se limitan a destacar el "centralismo" del Partido Socialista de Euskadi (PSE-PSOE) y a subrayar que "desde Madrid parecen no comprenderse los problemas de Euskadi".

Al mismo tiempo que el Gobierno nacionalista vasco daba órdenes para que la Ertzaina y a la Policía Municipal retirase, cumpliendo la resolución de la Junta Electoral, los carteles electorales socialistas en los que la imagen de Benegas iba acompañada por la palabra lendakari, el secretario general del PSE-PSOE acusaba al PNV, en una conferencia en el madrileño Club Siglo XXI, de colaborar en la lucha contra el terrorismo. "El nacionalismo no acaba de dar el paso para combatir el radicalismo", dijo Benegas en un coloquio posterior a su conferencia, en la noche del lunes. "El proyecto del PNV en relación al Estado no es en absoluto claro", añadía, mostrando no pocos ejemplos de las radicales diferencias que oponen a socialistas y nacionalistas en la actual confrontación electoral: "El día en que un partido nacionalista haga una declaración clara de que acepta la unidad de España, dejará de ser nacionalista".La comparecencia de Benegas en una de las tribunas políticas madrileña de mayor audiencia irá seguida hoy de la aparición de un libro escrito por el secretario general del PSE y mañana de la presentación en Madrid de otro volumen, del que es autor el secretario general socialista de Vizcaya, Ricardo García Damborenea. Esta ofensiva preelectoral en la capital del Estado se producía apenas unas horas después de que un grupo de periodistas madrileños recorriese algunas localidades vascas invitados por el PN, a fin de que "pudiesen ver por sus propios ojos la realidad de Euskadi, una realidad de paz y de tranquilidad", en expresión de un parlamentario del PNV.

Las cosas no iban a resultar exactamente tal y como las habían imaginado los estrategas de Ajuria Enea: El pasado sábado, horas después de que los periodistas madrileños se hubiesen entrevistado informalmene con un lendakari Garaikoetxea tranquilo y seguro de su próxima victoria electoral, un ex militante de ETA, Mikel Solaun, caía asesinado en Algorta, exactamente a 500 metros, en línea recta, de donde en esos mismos momentos almorzaban los informadores con varios parlamentarios peneuvistas.

Si los actos terroristas buscan la máxima publicidad, el lugar y el momento no podían haber sido mejor elegidos: una treintena de representantes de los más importantes medios informativos españoles tomaba así conciencia, brutalmente, de una de las realidades de Euskadi; el penúltimo atentado y el por ahora, último asesinato de ETA, se había cometido casi ante sus ojos. Un día después, el alcalde de Guernica, militante nacionalista, maliciaba, acaso demasiado receloso, que la coincidencia era excesiva, como excesivo fue el hecho de que los periodistas, que corrieron a transmitir la noticia del asesinato a Madrid, encontrasen cortada la luz en el hotel bilbaíno donde se alojaban.

El clima de normalidad también quedaba empañado por la proliferación en las ciudades vascas de carteles -estos no retirados- se exhiben una horca sobre la leyenda "se lo merecen" y la firma de un grupo de izquierda radical. Los carteles se conectan con la consigna "Obrero despedido, patrón colgado", exhibida en algunas pancartas este fin de semana por parte de algunos manifestantes contra la anunciada reconversión de Aceriales. El teleberri, telediario de la Euskal Telebista, recogía abundantemente imágenes de estas pancartas.

Los responsales de la TV vasca, encontraron no pocas dificultades para explicar a los periodistas madrileños las razones por las que no ni un solo miembro de las fuerzas de seguridad del Estado o de las Fuerzas Armadas aparecía entre quienes prestaban auxilio a los damnificados por las inundaciones del pasado verano, en el reportaje que Euskal Telebista elaboró sobre el tema, elegido como muestra a la prensa de Madrid de las realizaciones de la TV vasca.

Lo que más afecta es lo que sucede más cerca. Para no perderte nada, suscríbete.
Suscríbete

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS