La CEOE valora positivamente el decreto-ley de reconversión
La Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) valoró ayer positivamente el decreto ley de reconversión industrial y de insatisfactoria a nivel general la reforma laboral consecuencia del proceso de concertación. Ambas valoraciones fueron, no obstante, matizadas por el presidente de esta organización, Carlos Ferrer Salat, quien insistió nuevamente en que había habido diálogo, pero no negociación, y reafirmó su pesismismo respecto a que pudiera establecerse un nuevo acuerdo marco de cara a la negociación colectiva de 1984.
Del conjunto de los temas que hasta el momento han sido objeto de concertación entre Gobierno, sindicatos y patronal, el decreto-ley de reconversión es en el que se registra un mayor grado de satisfacción por parte de la CEOE. Carlos Ferrer llegó a calificarlo de instrumento positivo para la reindustrialización, asegurando que en lo que se refiere a reindustrialización significa, además, el primer paso fijo para la innovación tecnológica.A pesar de todo, los representantes de la CEOE subrayaron algunos inconvenientes del decreto-ley. A juicio de Ferrer y de Carlos Pérez de Bricio, presente también en la conferencia de prensa, la reconversión presenta riesgos para las empresas en mejor situación, al establecerse una serie de ventajas fiscales y financieras para aquellas que se acojan a los diferentes planes.
El grado de satisfacción no es igual en las medidas adoptadas en mercado de trabajo. Ferrer señaló que no se había avanzado en la flexibilización de plantillas, aunque manifestó que la nueva regulación de los contratos en prácticas, para la formación y a tiempo parcial suponía un avance considerable respecto a la normativa vigente.
En protección al desempleo, las críticas de la CEOE -siempre efectuadas en un tono moderado- se centraron en la insuficiencia de la muestra que Trabajo había utilizado para estimar el incremento del gasto. Según la organización empresarial, las estimaciones del Gobierno deberían depurarse y contrastrarse con mayor rigor para evitar que se produzcan incrementos que obligarían a elevar las cotizaciones.
Ferrer mostró su escepcticismo respecto a un nuevo acuerdo de cara a la próxima negociación colectiva: "Con CC OO es prácticamente imposible, y con UGT, si solicita incrementos salariales del 8%, veo muy difícil lograrlo".


























































