Primera División: Cinco equipos comparten la cabeza

Excelente partido del Athlétic en El Molinón

Anoche con el Athlétic volvió, el fútbol a El Molinón, aunque sólo fuera a ráfagas. El equipo campeón de Liga realizó una primera parte soberbia, digna de un equipo moderno, bien preparado, con claridad de ideas y con una moral a prueba de cualquier gol. El Spórting fue entonces un mero acompañante que se limitó a corretear y a impedir que el resultado se le escapara. En el segundo período los bilbaínos bajaron mucho el ritmo y al final hasta renunciaron a la posibilidad de vencer al Spórting.El Athlétic dio por bueno un punto, ganado en la increíble pifia de Jiménez, que despejó hacia el único lugar donde no debía de ir el balón. El empate ya se lo había merecido sobradamente en los primeros 30 minutos de juego.

Más información
El Barcelona pudo con la pasión valenciana

A partir del empate el partido decayó por completo. El público, que había vibrado en ocasiones con el viejo sabor de la furia en algunas escapadas de los delanteros gijoneses -el gol de Joaquín es de los que ya no se ven-, y que se había entretenido con el buen fútbol de los visitantes, tuvo que renunciar a seguir presenciando aquel bello espectáculo porque los dos equipos dieron por bueno el resultado.

El Athlétic bajó el ritmo del Athlétic coincidiendo con la entrada de los veteranos del Spórting, en los que confió Boskov para aguantar el resultado. Más que a ellos se debió al propio Atlilétic su bajón en el juego.

El Spórting empezó con genio y velocidad el partido pero se volvió enseguida un equipo vulgar y sin sitio. Menos mal que en los pocos instantes de desconcierto vasco Cunnigham acertó a marcar, porque a partir de ese instante el Athlétic impuso su fútbol.

La reaparición de Goikoetxea después del castigo por la lesión de Maradona, pasó completamente inadvertida. Una parte del público le silbó cuando tocó el balón en las primeras jugadas y otra parte reaccionó aplaudiéndolo.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS