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Los partidos discrepan sobre el significado de la manifestación de Herri Batasuna en Bilbao

Todos los partidos con presencia en el País Vasco coinciden, por encima de cualquier otra consideración, en pensar que la masiva participación en la manifestación convocada por Herri Batasuna el pasado sábado constituye un dato significativo a la hora de valorar la actual situación política de Euskadi. Ahí termina el acuerdo, puesto que, mientras para los nacionalistas la principal lección a extraer es que las medidas políticas siguen siendo imprescindibles, tanto el PSOE como AP niegan esa posible lectura de la manifestación.

Los dirigentes de la coalición convocantes, en una conferencia de prensa ofrecida el mismo sábado por la noche, calificaron las movilización como "respuesta democrática de la izquierda abertzale al PSOE", y añadieron que Felipe González "tendrá que reflexionar sobre las medidas que anunció el otro día, porque irían contra la fuerza que mayor credibilidad y coherencia tiene hoy en Euskadi".En opinión del abogado y diputado Iñaki Esnaola, "esta demostración ha confirmado que es indispensable negociar, si no se desea que el contencioso vasco se prolongue indefinidamente".

El portavoz del PNV en el Congreso, Marcos Vizcaya, admite que hubo "mucha gente", pero precisa que "el lema propuesto", en defensa de la ikurriña, "era lo suficientemente abierto y ambiguo como para que se sumasen muchas personas que no están de acuerdo con Herri Batasuna, y mucho menos con ETA". Pero eso no es obstáculo para "recordar a Felipe González que el problema de la violencia no puede resolverse simplemente con llegalizaciones, estados de excepción..., y que el objetivo de aislar al terrorismo sigue pasando por la batalla ideológica y por las medidas políticas de profundización del autogobierno".

Nacionalismo radical

En opinión de Ana Miranda, miembro de la ejecutiva del PSE-PSOE, "sería hacer el avestruz pretender ignorar que en Euskadi existe una fuerte corriente nacionalista radical, pero no es menos cierto que son precisamente quienes tratan de magnificar dramáticamente cualquier divergencia sobre transferencias u otros asuntos quienes más contribuyen a engordar y bailar el agua a ese sector radical". Añadió que "no se puede seguir hablando de otras medidas políticas sin precisar concretamente cuáles. Ello no quita para que sea preciso distinguir la ideología independentista, que podría ser una opción legítima siempre que se defienda democráticamente y se admita el principio de las mayorías y minorías".A Roberto Lertxundi, portavoz de Euskadiko Ezkerra, no le ha sorprendido la participación masiva, "porque HB ha sabido plantear la movilización como una respuesta a una situación de acoso, provocando una reacción defensiva y disciplinada que no hubiera logrado sin la desastrosa política de orden público seguida últimamente por el Gobierno del PSOE. HB y la corriente que representa existen, guste o no, y sería infantil pretender que desaparezca por el mero hecho de decretar su desaparición legal; o sea, su ilegalización en un papel".

"Una postura responsable exigiría decir claramente al pueblo español que éste es un problema que va a durar, y que ninguna histeria o desmadre retórico va a ahorrarnos los esfuerzos de tenacidad y coherencia democrática que exige el objetivo de aislar a los violentos", prosiguió Lertxundi. A su juicio, Felipe González debería tener el valor de reconocerlo así y "decir que el problema de la violencia en Euskadi deberá ser resuelto fundamentalmente por los propios vascos. Ello exige, por una parte, la comprensión de la población del resto de España y, por otra, la negociación entre todas las fuerzas de Euskadi, incluido HB, partido que representa lo que representan sus votos".

En opinión, de Florencio Aróstegui, portavoz de AP, "la propia celebración de la manifestación demuestra que el PSOE tiene dos lenguajes. Mientras en Madrid habla de severas medidas, el gobernador autoriza una movilización cuya significación era evidente para todos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de noviembre de 1983