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Los surafricanos van a las urnas para conceder derechos políticos a mestizos y asiáticos

Rodeados de especiales medidas de seguridad, los ciudadanos surafricanos de raza blanca acudieron ayer masivamente a las urnas para participar en el referéndum para la reforma constitucional, considerado como uno de los acontecimientos políticos más importantes en la historia reciente del país. Aunque los sondeos de último minuto indicaban que casi un 30% de los votantes continuaba indeciso, los primeros resultados parciales señalan que la mayoría de los votantes ha aprobado la creación de un parlamento tricameral y la concesión de derechos políticos limitados a sus compatriotas de raza asiática o mestiza. La mayoría de la población (73%), de raza negra, continuará desprovista de estos derechos.Los colegios electorales amanecieron ayer protegidos por fuerzas de seguridad ante la amenaza de acciones de sabotaje por parte del Congreso Nacional Africano, movimiento de guerrilla que reclama la desaparición del apartheid y el control del poder político por la mayoría negra. 24 horas antes del referéndum estallaron en Durbán dos potentes bombas, que no produjeron víctimas. El ministro de Ley y Orden, Louis le Granje dispuso un potente dispositivo de vigilancia en todas las ciudades importantes del país.

'La muerte de los blancos'

Las primeras informaciones procedentes de Johanesburgo afirman que la votación se efectuó en calma, pese a que algunos militantes del Partido Conservador, ultraderechista y opuesto a la reforma, se pasearon por algunas ciudades con féretros al hombro, simbolizando la muerte de los blancos. La reforma de la Constitución, que concede también poderes especiales a la figura del presidente de la República, ha suscitado la oposición tanto de los ultraconservadores como del Partido Federal Progresista y ha sido también rechazada por los portavoces moderados de la mayoría negra.Los observadores se interesan sobre todo por la reacción de la población de origen asiático (850.000 personas) y de raza mestiza (2,7 millones) que, caso de aprobarse la reforma, podría celebrar elecciones para elegir a sus representantes en sendas cámaras.

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