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Tribuna:

Competencia caballerosa

La competencia deportiva es lícita y necesaria. Es una competencia limpia o, por lo menos, debe ser limpia, cuanto más desinteresada se plantee y los que pretenden obtener la victoria, unos y otros, deben luchar por el puro triunfo y por la satisfacción que el triunfo produce. Yo espero que el partido que se celebra hoy sea un testimonio de deportividad, de competencia clara, diáfana, transparente y caballerosa, en la que vamos a comprobar, los que con mayor o menor intensidad seguimos el proceso del fútbol español, en qué condiciones están uno y otro equipo.Es muy difícil hacer previsiones. Prácticamente, yo preveo que los equipos tienen una parecida situación de entrenamiento y de capacidad, tanto porque han sufrido bajas, tanto porque han pasado algún tiempo de descanso y preparación que les da, yo creo, una fuerza muy análoga. Esto hace que la previsión sea difícil.

Lo que sí puedo decir es que por lo que sé de los barceloneses y de los madrileños, ambos van con un enorme deseo de triunfar. Y esa amistosa rivalidad, por otra parte tan grata, que existe entre las dos ciudades en el orden del fútbol, a ver quién gana a quién, no se va a resolver hoy, y tendremos que esperar, pero sí va a ser un comienzo muy importante para esta temporada. Es evidente, y no quiero ocultarlo,que a cada una de las ciudades les agrada que gane su equipo, pero también es evidente que en el fútbol se está imponiendo cada vez más la neutralidad, el buen sentido y el conocimiento técnico. Y si un equipo gana de verdad al otro porque está en mejores condiciones, y ha jugado mejor, por muy hincha que se sea, se reconoce, se admite así, y por lo tanto, siempre se dice: ha ganado el mejor, por consiguiente, bienvenida sea para él la victoria.

Y aunque a los madrileños nos gustaría que ganase el Madrid, estamos, como siempre, dispuestísimos a aplaudir y vitorear al Barcelona, si el Barcelona es el que gana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de octubre de 1983