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Tribuna:

Bruscos virajes en la trayectoria del mercado

La pasada semana bursátil estuvo marcada por el signo de la incertidumbre, pasándose de unas posiciones abiertamente negativas en las primeras reuniones del ciclo a una situación de calma tensa, con algunas incrustaciones alcistas en las que representaron el epílogo de la semana. Los grandes protagonistas fueron los generadores de órdenes de ventas, que se mostraron extremadamente fogosos en las reuniones del martes y miércoles, para dar paso a unas actitudes bastante más moderadas en las dos sesiones postreras.Nada había variado sensiblemente en el diseño predibujado por los especialistas. El sector eléctrico fue el principal perjudicado por las órdenes de venta, tras confirmarse la baja del dividendo en Iberduero y haberse recordado a través de diversos medios de comunicación, el elevado índice de endeudamiento externo, y muchas veces en divisas, que mantienen estas compañías. Junto a ellas, los bancos resultaron también destinatarios de una buena parte de los deseos vendedores de los inversores. El dinero de las instituciones extranjeras, que había venido representando un importante sostén de los cambios en las reuniones anteriores, también se mostró más cauto, y únicamente volvió a hacer acto de presencia en la reunión del viernes, y de forma notablemente más selectiva de lo que había venido caracterizándole en los días inmediatamente anteriores.

No obstante, el signo de las órdenes comenzaron a variar, especialmente en el sector eléctrico, ya que varias de las grandes entidades comenzaron a canalizar órdenes compradoras hacia algunas compañías eléctricas. Desde el punto de vista de algunos observadores, esta actitud podría estar directamente relacionada con las negociaciones que se están desarrollando entre la Administración y los representantes de las empresas privadas del sector, y cuyo último fin es establecer las competencias exactas del sector público y definir el marco estricto de actuación futura de las compañías privadas.

En lo que se refiere al grupo bancario, la tranquilidad fue recuperada, aunque sus responsables no llegaron nunca a confiarse ni aceptaron, en general, protagonizar alegrías fuera de lugar ante el peligro, que en algunos sectores se augura como inminente, de que se reproduzca la campaña de ataques a los grandes del sector en los próximos días.

Por otra parte, el cierto nivel de tranquilidad que se podía respirar en los mercados monetarios tras los últimos ajustes, junto con las manifestaciones del ministro de economía y Hacienda, Miguel Boyer, en el sentido de que la situación actual de las empresas españolas y de la propia economía nacional parece indicar que se ha tocado fondo en la crisis, aportaron una razón a quienes estaban procediendo a retirar sus órdenes de venta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de mayo de 1983