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El socialista que asumió el nacionalismo andaluz

Tras una etapa preautonómica dirigida con habilidad, Rafael Escuredo se convirtió tras las elecciones de mayo en el primer presidente de una Andalucía autónoma en la historia. En esos comicios, supo rentabilizar el ascenso general del PSOE en la vida política española y su propio prestigio personal y carisma entre los ciudadanos de la región.

Hombre moderado, no marxista y tenaz defensor de la política de colaboración, Rafael Escuredo asumió antes que el PSOE el nacionalismo andaluz, logrando casi orillar al Partido Socialista de Andalucía, y, a base de perseverancia, ha conseguido que el partido le otorgue en su seno la representatividad que fuera de él se le concede abiertamente.

Sus disputas del pasado parecen olvidadas y, cuando el 28 de diciembre se enfrentó abiertamente a la política de transferencias del Gobierno de su compañero Felipe González, tenía detrás de sí -por encima de matices y formas- a la dirección del PSOE andaluz, con José Rodríguez de la Borbolla a la cabeza.

- Este último desplante escuredista ha sido visto por unos como la expresión de su necesidad urgente de ofrecer al pueblo andaluz algo más que palabras y promesas (es decir, que la comunidad autónoma disfrute del más alto techo de competencias a corto plazo) y por otros, como la simple continuación de una política de gestos por parte de Rafael Escuredo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de enero de 1983