Discrepancias entre los acreedores de Unión Explosivos Rio Tinto sobre los planes para el futuro de la empresa

Varios de los bancos nacionales acreedores de Unión Explosivos Río Tinto (ERT) están estudiando la posibilidad de solicitar de la Administración ayudas especiales para evitar que la deuda de la compañía, por el simple efecto de la depreciación de la peseta frente a las principales divisas, continúe incrementándose hasta el infinito. Mientras los 120 bancos acreedores de ERT continúan expresando mutuas desconfianzas, y mientras unos intentan crear las condiciones favorables para que se plantee la suspensión de pagos, otros hacen llamadas a la cordura, buen sentido y unidad como única posibilidad de recuperar sus préstamos.

El conocimiento en cierta profundidad de la situación financiera real de ERT, que se desprende del informe que la sociedad en compañía de sus asesores de la firma neoyorkina Lehman Brothers presentó el pasado martes a sus acreedores, está haciendo que algunos de los bancos estén planteando soluciones individuales.Del citado informe se desprende que los compromisos que adquiere ERT frente a sus acreedores son: trato igualitario a todos los prestamistas, es decir que por el momento no cobrará nadie; reducir gastos generales, existencias y eliminar los apoyos financieros a las sociedades de su grupo; limitar sus nuevas inversiones al mínimo imprescindible, 2.000 millones de pesetas.

Aún no reembolsando nada de la deuda bancaria reconocida a los proveedores continúa pagándoles- cuyos vencimientos en los próximos seis meses ascienden a 54.044 millones de pesetas precisa: poder descontar 27.000 millones de pesetas en el período; aplazar pagos al Estado y a la Seguridad Social por algo más de 4.000 millones; percibir de CAMPSA por diversos conceptos, incluidas unas revisiones de precios a negociar, 4.170 millones; y confirmar un préstamo de 3.368 millones para la financiación de importaciones.

Conseguidas todas estas premisas, el flujo operacional de la compañía en los próximos seis meses sería positivo en casi 7.000 millones de pesetas, cantidad insuficiente para hacer frente al pago de los 11.400 millones de intereses devengados en el mismo período. A la vista de esta situación la sociedad necesita imperativamente conseguir nueva financiación especialmente dirigida hacia las importaciones de crudo.

Precisamente esta financiación, mas los 27.000 millones de descuento de papel comercial que precisa ERT de aquí al mes de marzo, se va a constituir en la manzana de la discordia entre los bancos.

Ya en la primera reunión comenzaron a manifestarse reticencias entre los distintos acreedores. Mientras los extranjeros aparecían, hasta hace pocos días, firmemente apiñados en torno al Morgan, que ya había demandado el pasado mes de setiembre el estudio de una posible suspensión de pagos de ERT, el, Banque Worms salió demandando la condición de proveedor. Por su parte la banca española aparece también dividida. Urquijo, Bilbao e Hispano, los tradicionales banqueros de la entidad, se muestran reticentes a admitir, al menos por el momento, cualquier otra posibilidad que no sea la negociación global de todos los acreedores. Por su parte Central pretende que se le considere como proveedor y no tenerse que ver sujeto al acuerdo.

Los bancos que no eran accionistas tradicionales de ERT dan claras muestras de desconfianza por los tres clásicos, pensando que su desinversión hasido mayor de la que realmente han realizado al menos en los últimos nueve meses, lo que no parece confirmarse a la vista del cuadro adjunto eleborado con datos del informe que entregó la propia compañía a sus acreedores.

Ello podría tener repercusiones para las cuentas de resultados de la banca nacional, tal y como se expresa en el otro cuadro adjunto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 23 de octubre de 1982.

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