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Tribuna:

Escarceos especulativos

Comienza la última semana de cotizaciones de este mes de agosto con una bolsa que a primera vista podría parecer continuación de la semana anterior. Todo sigue flojo y sin animación, como si el fin de semana hubiese pasado en balde. Pero no es así: durante la semana pasada la bolsa se permitió unos escarceos con claro tinte especulativo que tal vez hayan sido los úItimos antes de las próximas elecciones. La aparente inmovilidad del panorama político ha hecho presa en las bolsas españolas, y la falta de noticias concretas se va traduciendo en una toma de posiciones que las más de las veces son de resguardo. Los inversores a corto esperan momentos mejores y los operadores buscan posiciones tranquilas para las carteras que manejan.

Circula por aquí el rumor de que en el mes de septiembre habrá noticias muy concretas en el terreno político -disolución de las Cámaras y fecha para las elecciones-, y aunque no sea más que un rumor, nadie quiere que esa posibilidad le coja en descubierto. Las noticias sobre la consolidación de un amplio centro-izquierda hacen poner cara de circunstancias a más de uno, que bien querría escuchar algo parecido de otro sector del espectro político.

Así las cosas, el sector de los bancos siguió ayer mostrando papel en ábundancia, aunque el 80% correspondía sólo a dos de ellos, el Banesto y el Santander. La casi segura proximidad del aumento del nominal de las acciones del Banco de Santander puede hacer pensar que la pérdida de cinco puntos que sufflé le deja en una situación mala, pero no es así: su precio Sigue siendo bastante aceptable.

El sector eléctrico cedió en su resistencia y se abandonó, como casi todos los demás, al movimiento de repliegue táctico. En este grupo se dieron en abundancia las llamadas posiciones estúpidas, sin lograr casi nunca una aproximación, lo que evidencia la falta de decisión tanto de compradores como de vendedores.

En el grupo de constructoras se hizo notar la ausencia de los cementos, que en días pasados mostraron algún aguante y parecían prometer cosas mejores. Los valores quimicos empiezan a mostrar un estancamiento que, según un operador, no hace presagiar nada bueno, a pesar de esos 0,37 puntos que ayer ganó el índice del grupo, basados en las subidas que registraron Papelera y Petromed.

En las otras tres bolsas la situación fue muy parecida a la de Madrid, abundando las repeticiones. Para las cuatro bolsas en conjunto, tan sólo subieron cuarenta valores, cifra que por sí misma da una idea muy exacta de lo que fueron las sesiones y, seguramente, de lo que van a ser el resto del mes.

En Bilbao es de destacar la subida que registró Telefónica, que fue nada menos que de un punto y medio, situándose en 65,50%, un entero más que la cotización en las otras tres bolsas, y aun así el índice general de la Bolsa de Bilbao estuvo a punto de sufrir un serio percance. Es un dato para inscribir en la cuenta de la providencia o en la de la estadística, eso va en gustos.

Según todas las opiniones, la bolsa se prepara para la campaña electoral, y los magos, que aquí hay alguno, vaticinan un mes de septiembre poco agradable para los que no se hayan puesto a cubierto. Naturalmente, esta seguridad cada uno la entiende a su manera. Lo que sí parece claro es que la bolsa puede volver a ser el barómetro político que ya ha sido en otras ocasiones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de agosto de 1982