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Gente

Isabel II de Inglaterra

no es muy partidaria de las clínicas y prefiere que, tanto ella como su familia, sea atendida en el palacio de Buckingham por sus médicos particulares. El pasado viernes, la soberana inglesa no tuvo más remedio que acudir al hospital Eduardo VII para que le fuera estirpada una muela. La policía montó en torno a este centro un minucioso control. La seguridad de la familia real está siendo reforzada en los últimos días tras la visita sorpresa de Michel Fagan al dormitorio de Isabel II. Fagan, según informa el semanario News of the World, le contó a la reina las dificultades que tenía para encontrar un trabajo estable que le permitiera mantener a sus cuatro hijos. El visitante le aconsejó igualmente que reforzara la vigilancia del palacio al que, dijo, es muy fácil entrar.

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