Murió Ville Ritola, el último gran fondista finlandés de los años veinte

El lunes pasado murió en Helsinki, a la edad de 86 años, Ville Ritola, uno de los grandes atletas de fondo que ha dado Finlandia a la elite mundial. Era el último superviviente del trío que dio la máxima gloria olímpica al país nórdico. Paavo Nurmi, Hannes Kolehmainen y Ville Ritola fueron las grandes figuras de un atletismo, que dominó de forma impresionante, con 48 récords del mundo en 15 pruebas, entre 1912 y 39, así como 25 medallas de oro, en diez, a lo largo de seis Juegos Olímpicos: 1912, 20, 24, 28, 32 y 36. Ritola, concretamente, obtuvo tres plusmarcas, cinco títulos olímpicos y tres medallas de plata. Su enorme talla atlética sólo quedó oscurecida por coincidir con el legendario Nurmi -17 récords, nueve títulos y tres segundos puestos- al que llegó a vencer en alguna ocasión.

Ville Ritola nació el 18 de enero de 1896 en Peraseinajoki, localidad finlandesa situada al suroeste del país, unos 150 kilómetros al norte de Tampere -sede de tantas competiciones de esquí- y 400 de la capital, Helsinki, donde ha muerto ahora. Su familia se estableció en Estados Unidos, pero la emigración no pudo evitar la pertenencia de Ritola al enorme filón atlético que Finlandia iba a dar al mundo pocos años más tarde.Kolehmainen, en los Juegos de Estocolmo, de 1912, se convirtió en el primer atleta ganador de las dos pruebas de fondo, 5.000 y 10.000 metros. Fue el viejo precedente de Lasse Viren, vencedor en Munich-72 y Montreal 76. Ritola, a causa de la 1 Guerra Mundial, debutó muy tardíamente, a los 25 años, uno después de los Juegos de Amberes, de 1920 -donde Kolehmainen ganó su tercera medalla de oro en la maratón-, pero ya tendría su primera cita de gloria en los de París, en 1924, como el protagonista de Carros de fuego, el británico Harold Abrahams. Carpintero de profesión, su llegada a Europa se produjo envuelta en una especie de misterio ante lo insólito de su trayectoria. Su carrera iba a ser una lucha durísima con Paavo Nurmi, el atleta del cronómetro, con quien no se llegó a llevar nunca bien.

Ritola ganó cuatro medallas de oro en París, por cinco de Nurmi. Ambos integraron los equipos ganadores en las pruebas de 3.000 rrietros en pista y 8.000 campo a través, sólo disputadas en 1920 y 1924. Individualmente, Nurmi se impuso en los 10.650 cross y, sobre todo, en los 1.500 y 5.000, asombrando al hacerlo con sólo una hora de intervalo. Ritola cedió en el cross por minuto y medio el 12 de julio y en los cinco kilómetros, dos días antes, únicamente por dos décimas. Pero ganó los 3.000 obstáculos y los 10.000 lisos, en los que no participó Nurmi, por indicación del jefe de equipo, que no quería sobrecargarle aún más.

Los diez kilómetros, como es tradicional, fueron la primera final del programa atlético, el día 6, uno después de la apertura. Ritola, que había batido el récord mundial, con 30.35.4, el 25 de mayo en Estados Unidos, y lo había perdido ante Nurmi antes de los Juegos, venció de forma espléndida al difícil sueco Edwin Wide y recuperó la plusmarca dejándola en 30.212.

Cuatro años más tarde, en los Juegos de Amsterdam, 1928, sin tanta brillantez finlandesa como en París, Ritola perdió en los 10.000 ante Nurmi, pero le ganó en los 5.000, tomándose la revancha. Su gran rival pareció ceder a propósito, pero nunca se supo por qué. Ninguno de los dos llegaría a los siguientes Juegos de Los Angeles, en 1932. Ritola se retiró y Nurmi, del que ya se rumoreaba que cobraba por correr, sería descalificado tras publicar el periódico sueco Idrottsbladet que percibía fuertes sumas por batir récords mundiales en determinadas ciudades.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS