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Vela

El barco español terminó ayer la Vuelta al Mundo

El Licor 43, primer barco español participante en la Vuelta al Mundo a vela, terminó ayer la cuarta y última etapa, Mar del Plata-Portsmouth, al llegar al puerto del sur de Inglaterra a las 11.18.48, hora española. Fue el undécimo clasificado en tiempo real, décimo, por el momento, en el compensado, de los veinte barcos que salieron de Argentina. Invirtió en navegar las 6.200 millas, más de 11.000 kilómetros, 38 días, 15 horas, 19 minutos y 48 segundos, ocho días más que el ganador, el FIyer holandés. En total, con las cuatro etapas -27.000 millas, unos 50.000 kilómetros- y sus dos roturas de palo, sumó 174 días, 14 horas, 59 minutos y 2 segundos, 54 jornadas más que el gran vencedor, lo que le llevará, según estaba ya previsto, por sus malas actuaciones iniciales, a los últimos puestos de las clasificaciones generales finales.

La última etapa de la Vuelta al Mundo fue, sin duda, la mejor para el barco español. El Licor 43 decepcionó ya en la primera, Portsmouth-Ciudad del Cabo, al clasificarse en los últimos puestos, tras quedar en una gran encalmada ecuatorial, y a duras penas, con gran mérito, pudo llegar a las metas de Auckland y Mar del Plata, después de romper dos veces los mástiles. La causa de la rotura la primera vez, en el océano Indico, fue un fortísimo temporal, con vientos de 120 kilómetros por hora, que hizo girar el barco 180'. En la segunda ocasión, una vez sustituido el palo en Hobart, Tasmania, por otro que se unió en tres trozos, la rotura se produjo ya en la tercera etapa, en pleno Pacífico, por defecto de fabricación.El mérito del Licor 43, sin posibilidades ya de lograr una buena clasificación, estuvo en no retirarse, como hicieron otros nueve barcos a lo largo de las tres primeras etapas, por dintintas desgracias, algunas idénticas o menores que las sufridas por el participante español. La experiencia de que un velero totalmente diseñado y construido en España haya concluido la Vuelta al Mundo en su primer intento, en la tercera edición de la regata más importante de vela de altura, es lo más positivo. Ahora, se deben subsanar los errores cometidos en un barco con menos medios económicos que muchos otros, pero que, fundamentalmente, no respondió técnicamente en sus características a las previsiones y tácticas de un equipo humano que sí pareció estar a la altura de las circunstancias.

Sin problemas esta vez de roturas, el Licor 43 terminó la regata en Portsmouth muy rápidamente, antes de lo previsto, a aprovechar el fuerte temporal del suroeste, con vientos de 35 a 40 nudos -65 a 70 kilómetros por hora- lluvia y mar gruesa. El ambiente en los muelles de La Marina de Gosport, enfrente de Portsmouth, fue triste y frío, como casi todos los días de la última semana en el puerto inglés. Tras las primeras llegadas, el lunes 29, del Flyer y el Ceramco sólo hubo animación francesa -y tristeza, por su derrota- el sábado 3 con los siguientes clasificados, Charles Heidsieck III, Kriter IX y Euromarché. La victoria del impresionante barco holandés, que a diferencia del español, por ejemplo, superó con su actuación las previsiones más optimistas, acaparó la atención general y concentró en él todo el interés de la regata.

La tripulación del Licor 43 sólo se mostró satisfecha por haber cumplido el objetivo de terminar, aunque el pasado 29 de agosto de 1981, en la salida del mismo Portsmouth, las esperanzas de tener una mejor actuación fueran mucho mayores y al final quedaran frustradas en gran parte.

Mayoría de 'sloop'

El lunes, después de arribar el domingo el United Friendly británico y el Alaska Eagle norteamericano, se vivieron en la bahía inglesa momentos de tensión bien distintos con la salida de la armada inglesa hacia las islas Malvinas. El suizo Disque d'Or, octavo barco clasificado en tiempo real de la última etapa, cometió el error de cruzar la meta sin pasar antes por un canal de balizas obligatorio y fue penalizado con veinte minutos. Pero ello no le impidió confirmarse como cuarto en la general final de tiempo compensado, ya inamovible, tras el Flyer y los galos Charles Heidsieck III y Kriter IX, por su bajo rating. Se trata del barco más pequeño de los primeros clasificados, pues tiene 17,78 metros de eslora, contra los 23,16, 20,30 y 19 de los tres anteriores citados. El cambio para el Whitbread Trophy, único trofeo que se concede, desde la salida de Mar del Plata, sólo ha sido el paso del Flyer del tercer al primer puesto. Antes del Licor 43 llegó en noveno lugar el First Cooperative británico, el barco más grande de la flota, con sus 24,53 metros -superado por ello en la etapa, en tiempo compensado, por el español, de sólo 18,27- que rompió el palo a la altura de las Azores y debió navegar las últimas 800 millas con aparejo de fortuna. Décimo fue el surafricano Xargo III, propiedad anteriormente del español Francisco Sitges. Este último, junto al Euromarché de Eric Tabarly, fue el único ketch participante, velero de dos palos, con el trinquete más alto que el mástil de popa. El Scandinavian nórdico, patrocinado por la propia reina de Suecia, tuvo que retirarse ya en la primera etapa.

El resto de barcos, incluido el español, y siguiendo los diseños más modernos, han sido en su mayoría sloop, barcos de un solo palo, con dos velas, una mayor y un foque. Las únicas excepciones fueron el Skopbank, promovido por una entidad bancaria finlandesa, un cutter, también de un palo, pero con tres velas, una mayor y dos foques, y el Vivanapoli italiano, una goleta, con dos palos, el mayor más pequeño que el de mesana, el situado más a popa. Ninguno de los dos ha terminado todavía. El primero, más rápido, marchaba clasificado por la mitad de la flota a la salida de la última etapa, mientras el segundo, prácticamente se ha dado un paseo fuera de concurso.

Clasificaciones provisionales

Aún faltan por arribar a Portsmouth nueve barcos, entre ellos los más pequeños, que aún deberán cambiar, teóricamente, las posiciones en tiempo compensado a partir del cuarto puesto, al conceder mucha ventaja con sus pequeños rating a los ya llegados. Han sido los más perjudicados por las encalmadas del anticiclón de las Azores, primero, y los vientos contrarios del noreste, después, de los que sólo se libraron, al pasar más rápidamente por ambas zonas, antes de llegar las condiciones desfavorables, el Flyer y el Cerameo. Las clasificaciones provisionales son las siguientes:

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de abril de 1982

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