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CARTAS AL DIRECTOR

El Puente Aéreo

Palau de Plegamans (Barcelona).

El fin para el que se creó el Puente Aéreo no se cumple hoy en absoluto en las horas puntas; bien al contrario, es causa constante de retrasos imprevisibles de los viajeros. Y estos retrasos equivalen a pérdidas de gestiones, entrevistas, etcétera, y esto, en el mundo de los negocios, equivale a mucho dinero perdido, molestias, etcétera.Para muestra, un botón: jueves 25 de febrero, 7.45 horas, en el aeropuerto de Barcelona, teóricamente se podría haber cogido el próximo de las ocho o de las 8.30 horas para Madrid. Hubo que esperar hasta las 9.30, y porque pusieron un Aerobus. A pesar de ello, a las 8.15 ya se estaban dando tarjetas de embarque para las 11.30. En la misma semana, sábado 27 de febrero, aeropuerto de Madrid, 18.15 horas: daban entonces tarjetas de embarque para las 21.30.

No hará falta recordar que en un vuelo regular (¡que vale igual de caro!) es suficiente con estar en el aeropuerto media hora antes. ¡Y se puede llegar a tiempo!/

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de marzo de 1982