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Atletismo

El 2,40, al alcance del estilo 'fostbury'

Los concursos de salto de altura de los campeonatos, europeos de pista cubierta, celebrados en Milán, resultaron de un nivel inusitado. La medalla de bronce masculina se ganó con 2,32 y la femenina, con 1,99. Jamás habían estado tan caras y los atletas que subieron al podio entraron en las listas de los diez mejores saltadores de todos los tiempos. Las marcas, en este concurso, caminan firmes hacia el 2,40 en hombres y el 2,05 en mujeres.

La imposición del estilo fostbury significó una revolución en el salto de altura. Esta técnica, que se aprende en la mitad de tiempo que el rodillo, permite más posibilidades para los saltadores. EI rodillo pareció llegar a su techo con los 2,35 de Yaschenko, también realizados en el Palacio de los Deportes de Milán, pista milagrosa para los saltadores. Solo podría ser superada por un atleta que hiciera un rodillo tan rápido como el soviético y, de momento, éste no existe.El fostburi se ha impuesto tan claramente que todos los concursantes en los europeos de pista cubierta lo practicaron. Este estilo permite aprovechar, más que la fuerza, la velocidad del atleta, que llega a la batida a una velocidad de siete metros por segundo, tras diez zancadas. Es un estilo mucho más rápido, como lo prueba el hecho de que se reduce el tiempo de los apoyos. Al saltar con rodillo, durante la carrera el pie está en con tacto con el suelo durante diecinueve centésimas, mientras que con fosibur, doce.

Las ventajas del fotsbury han permitido elevar el nivel de la prueba de altura enormemente. En Milán, todos los que lograron medalla en hombres y mujeres hicieron marca personal, a excepción de Moegenburg, que al aire libre tenía un centímetro más. Este atleta, con dos metros de estatura, está llamado a ser el primer hombre en llegar a los 2,40 metros. Durante los europeos de pista cubierta ganó a lo campeón: tras fallar dos veces sobre: 2,32 dejó el tercer intento para realizarlo en 2,34; salvó la distancia pese a la presión psicológica y física -llevaba ya diez saltos- de tener que rebasar el listón al primer intento sobre una marca notable.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de marzo de 1982

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