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La sombra de Gary Cooper

Desde los westerns iniciales de finales del período mudo hasta las grandes obras de los años cuarenta y cincuenta, Gary Cooper (1901-1961) es una de las estrellas más representativas del cine norteamericano. A lo largo de casi cien películas, hechas en 35 años, supo crear un tipo con características propias y convertirse en uno de los actores más conocidos de la historia del cine.Pocas semanas después de la publicación por la Editorial Planeta de su biografía El último héroe, escrita por Larry Swindell, Televisión Española programó ayer dos películas interpretadas por él. Ambas pertenecen a la segunda parte de la década de los treinta y, a pesar de estar hechas durante su largo contrato con Paramount, están producidas por el independiente Samuel Goldwyn.

Noche nupcial (1935), dirigida por Kíng Vidor, que emitió Televisión Española anoche, cuenta la historia de un escritor, tras el que algunos han visto a Scott Fitzgerald, cuya última novela ha sido un fracaso, que llega a una granja de Connecticut para descansar y encuentra la inspiración en una muchacha integrante de un grupo de emigrantes polacos dedicados al cultivo del tabaco. Según cuenta Swindell en la biografía de Cooper, tuvo un discreto éxito, marcó el final de la carrera de Anna Stern y no resultó un escollo en la carrera de Cooper, por estrenarse al tiempo que uno de sus grandes éxitos, Tres lanceros bengalíes. Por el contrario, los especialistas en Vidor la consideran una dramática historia de amor hecha con eficacia y sensibilidad y que constituye una de sus desconocidas obras maestras.

La amistad entre Cooper y el director Henry Hathaway arranca de los westerns baratos de finales de los veinte, donde el primero trabajaba como extra, y el segundo, como ayudante de dirección. Hathaway no tardó en especializarse en películas de acción, e hizo siete con Cooper de protagonista. Su mayor éxito es Tres lanceros bengalíes (1935), una película de aventuras que se desarrolla en un ambiente a lo Kipling, tiene un marcado tono colonialista e incluye una famosa escena de tortura donde los nativos meten a. los invasores astillas entre las uñas y la carne para conseguir su confesión.

La jungla en armas (1939), que emitió Televisión Española ayer por la tarde, parte de la misma fórmula, donde la India se ha sustituido por Filipinas después de la dominación española. Se mueve en el mismo ambiente militarista, y los protagonistas, interpretados por Gary Cooper, David Niven y Broderick Crawford, son tres soldados norteamericanos del cuerpo expedicionario. Realizada antes de que Estados Unidos; se incorporase a la guerra, tiene un tono claramente intervencionista y costó un millón de dólares, cifra fabulosa para la época. Sin incluir escenas de tortura, también es muy violenta y una de las grandes películas de aventuras de Hathaway.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 30 de diciembre de 1981.

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