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Alianza Popular se apoya en Galicia en altos cargos del franquismo

Santiago de Compostela

Altos cargos de la Administración en el anterior régimen forman junto a responsables directos del aparato de Alianza Popular en Galicia, el núcleo del Gobierno autónomo, cuya composición dará a conocer dicho partido poco antes de la sesión constitutiva del Parlamento gallego, prevista para el próximo día 19.La resolución de una incipiente crisis interna que enfrentaba al secretario regional, José Luis Barreiro, y al presidente del comité electoral, Luis Ortiz, con un sector mayoritario de militantes de la provincia de La Coruña ha permitido a los dos primeros imponer sus tesis sobre la formación de la nueva Junta, una vez descartada la participación de Unión de Centro Democrático en el Gobierno autónomo.

José Manuel Romay Beccaría, subsecretario de Gobernación en el Ministerio que ocupó Manuel Fraga en el primer Gobierno de la Monarquía formado tras la muerte de Franco, será presumiblemente el principal cargo ejecutivo del Gobierno autónomo desde su condición de vicepresidente y consejero de Justicia. La confesada inexperiencia política del presidente. Gerardo Fernández Albor, unida a la escasa conexión que mantiene con la actividad directa del partido, parecen orientar hacia funciones esencialmente representativas su papel dentro del Gobierno que habrá de dirigir.

Ex director de la Vivienda, al frente de Ordenación Territorial

Ordenación del Territorio, la Consejería más importante por la amplitud de sus competencias, será ocupada por Angel Mario Carreño, ex director general de Vivienda del Ministerio de Obras Públicas. Carreño, cuestionado por amplios sectores del partido. que podrían forzar su renuncia en favor del presidente de la sociedad paraestatal Sigal, Alberto Baltar, afianzará la posición del actual grupo dirigente del partido -y especialmente la de Luis Ortiz, al que le une una amistad personal- dentro de la Junta.El nombramiento de José Luis Barreiro como secretario general del Gobierno gallego -un puesto clave desde el punto de vista administrativo- completa el control del actual núcleo dirigente sobre los principales centros de poder de la institución autónoma.

Ortiz y Barreiro, a quienes se atribuye la renovación interna de Alianza Popular y la creación de la nueva imagen democrática y regionalista que ha llevado a su partido a la victoria en Galicia, deberán afrentar, sin embargo, la oposición de determinados sectores disconformes con los actuales planteamientos.

Aunque no existe un grupo organizado como tal que defienda los planteamientos políticos mantenidos anteriormente por AP en Galicia, sí resultan evidentes en cambio los intentos de constituir una plataforma que recoja el descontento de muchos viejos militantes hacia la labor de Luis Ortiz.

La operación se cerraría alrededor de la diputada coruñesa María Victoria Fernández España -que en principio parece ajena a ella- e intentaría capitalizar el prestigio conseguido dentro de AP por la vicepresidenta del Congreso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de diciembre de 1981