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El segundo Gobierno de Calvo Sotelo

Próxima reestructuración del secretariado de UCD

El ex secretario general de Unión de Centro Democrático (UCD) Rafael Calvo Ortega se despidió ayer de su equipo de trabajo y presentó al secretariado a su sustituto, Iñigo Cavero, elegido para este cargo en la reunión del consejo político celebrada el pasado lunes, en Madrid. Tras este acto protocolario, el secretario general saliente y el entrante mantuvieron en la sede madrileña del partido centrista una larga entrevista de trabajo, en la que se abordó la composición del nuevo secretariado que ha de proponer Iñigo Cavero a los integrantes del consejo político, que volverá a convocarse en breve para ratificar o rechazar el equipo elegido por el nuevo secretario general.En unas declaraciones realizadas por Iñigo Cavero a Radio Nacional de España, en la mañana de ayer, éste reconoció que iba a necesitar «mucha suerte» para desempeñar su cargo, «aunque las crisis internas de los partidos», matizó, «no sólo se producen en UCD, sino también en las demás formaciones políticas». Como se recordará, Iñigo Cavero fue elegido secretario general centrista, a propuesta del presidente del Gobierno y en candidatura única, con el 36% de los votos emitidos en blanco. EL PAIS ha podido confirmar que quienes emitieron el voto de castigo -suaristas y martinvillistas, fundamentalmente- lo hicieron para manifestar su protesta porque el presidente del Gobierno no celebró una reunión que tenía previsto haber realizado con estos secretarios provinciales.

En aquella ocasión, al igual que el pasado lunes, lo que solicitaron los secretarios provinciales fue un mayor protagonismo político, y expresaron su protesta porque se sentían marginados de las decisiones importantes que adoptaba el partido.

En lo que se refiere al nuevo Gobierno, Iñigo Cavero señaló que le parecía «equilibrado, aunque quizá», dijo, «lo sería más si Oscar Alzaga o Miguel Herrero (dirigentes de la plataforma moderada) hubieran aceptado una cartera ministerial». De la ministra de Cultura, Soledad Becerril, dijo que era una mujer inteligente y de gran sensibilidad política, mientras que el Gobierno, en su conjunto, le parecía «ciento por ciento de Unión de Centro Democrático, incluso con Federico Mayor Zaragoza, alejado durante algún tiempo en la Unesco».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de diciembre de 1981