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Carrillo viajará a Bilbao para dar su espaldarazo a Ormazábal

Consumada la escisión en el Partido Comunista de Euskadi (EPK), el sector habitualmente identificado con la figura de Ramón Ormazábal, minoritario en el comité central de Euskadi, pero reconocido como dirección provisional por el ejecutivo de Madrid, recibirá el domingo el espaldarazo directo de Santiago Carrillo, quien, acompañado por los dos vicesecretarios generales del partido, se desplazará, el próximo fin de semana, a Bilbao para participar en una asamblea informativa convocada por dicho sector, para explicar su ruptura con el EPK de Lertxundi.El anuncio fue hecho ayer por el propio Ormazábal, en el transcurso de una conferencia de Prensa oficialmente convocada por el «comité central provisional de EPK», es decir, en realidad, por los diecinueve miembros de la dirección de dicho partido -compuesta por 65 personas- reconocidos como tales por Carrillo. Aunque fue Ormazábal -que se limitó a reiterar su convicción de que la causa fundamental del conflicto residía en la «promesa de Lertxundi a Onaindía de desvincular al EPK del PCE»- quien en primer lugar tomó la palabra, la voz cantante la llevó Ignacio Latierro, miembro del secretariado del PCE desde el reciente 10º Congreso de dicho partido.

Para Latierro no existe ninguna duda sobre la «subordinación, tanto política como jurídica, del partido de los comunistas vascos al Partido Comunista de España», por lo que cualquier intento de interpretar el asunto desde otro punto de vista no pasaría de ser «una falacia». Respecto a la intervención en última instancia del secretariado del PCE en el conflicto, Latierro aseguró que se había producido, por una parte, en cumplimiento de un mandato anterior del comité central del partido, y, por otra, como consecuencia del fracaso de los varios intentos previos de mediación.

Puso en duda Latierro que, tal como se estaban desarrollando los acontecimientos, la proyectada fusión ElA-EPK pudiera suponer la superación de la división entre la izquierda nacionalista y el sector comunista del movimiento obrero. «Más bien», aventuró, «lo que se iba a producir era el paso de los comunistas, con armas y bagajes, al campo del nacionalismo».

De todas formas, «si de verdad quiere EIA contribuir a superar la división en el seno de la izquierda vasca, con quien tendrá que hablar es con nosotros», aseguró el dirigente del PCE para subrayar su convicción de que era su grupo, y no el de Lertxundi, el que «recogía la herencia histórica del comunismo vasco ».

Esta afirmación chocaba, sin embargo, con la declaración difundida unas horas antes por el partido de Mario Onaindía, en la que, rompiendo un largo silencio sobre los conflictos internos del EPK, se calificaba de «cacicada» la decisión de Carrillo y advertía que sólo reconocería «al comité central emanado del 4º Congreso del EPK, es decir, a quienes el domingo se manifestaron junto a nosotros en defensa del Estatuto de Autonomía».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de octubre de 1981