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Consecuencias de las elecciones gallegas

AP, dispuesta a pactar "sin condiciones" con UCD

Alianza Popular (AP), tras su reciente victoria electoral en Galicia está dispuesta a pactar con UCD la formación de una mayoría natural en el Parlamento autónomo «sin condiciones ni contrapartidas» según declaró ayer a EL PAIS el secretario general, Jorge Verstrynge. Esta mayoría natural consistiría en la unión de las dos fuerzas hegemónicas regionales, AP y UCD, para gobernar de manera estable y en base a un programa de actuación común. Jorge Verstrynge añadió que la experiencia gallega podría ser un primer paso de cara a la aplicación de esta misma fórmula política en el Parlamento nacional.El presidente de AP, Manuel Fraga, estaba ayer, lógicamente, eufórico. A pesar del cansancio provocado por la vigilia de la noche electoral, Fraga estaba a primera hora de ayer en su despacho de Madrid y, entre referencias al «licor de más de cien años» que se ha traido de su tierra y multitud de anécdotas vividas durante los últimos días, aseguraba que las elecciones gallegas han demostrado que «los papeles que se nos asignaron a cada uno tras las primeras elecciones generales» han cambiado; que la presunción de que los socialistas iban a barrer, tal y como lo han hecho en Francia y Grecia, es falsa; que la «extrema izquierda y el comunismo» han quedado laminadas en las cuatro provincias gallegas, y que UCD no ha conseguido un buen resultado, «pese a haber empleado durante la campaña métodos burocrático-caciquiles-enchufísticos».

«Alianza si que ha entendido lo que significa la palabra popular», dijo Manuel Fraga. «Nosotros hemos ido a las aldeas, a los pueblos, y a las pedanías. Hemos estrechado miles de manos callosas, las manos de los campesinos, y hemos visto sus problemas prácticamente en el interior de sus casas».

Manuel Fraga, tras repetir que a última hora de la mañana las elecciones gallegas evidencian que «las autonomías pueden funcionar muy bien sin los partidos nacionalistas», se fue a comer a su casa con su familia; se recuperó convenientemente con una siesta de tres horas y regresó a su despachó para esperar tranquilamente la llamada del presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, a quien ofrecerá, una vez más, aunque en esta ocasión desde una posición más fuerte, su propuesta de formación de la mayoría natural.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de octubre de 1981