No tienen prisa
No hay prisa por desconvocar la huelga del fútbol. Los jugadores anunciaron lo que podía suceder, allá por el mes de julio. Nadie se molestó por interrumpir sus vacaciones. El lunes día 31, los jugadores votaron la huelga, y hasta el viernes 4 no hubo reunión federativa para tratar el tema. No se celebró la primera jornada y hasta la noche del jueves 10 no entró en acción el secretario de Estado para el Deporte. Llevamos una docena de días con el tema y lo único que se ha logrado es que se hable de la huelga tanto como de la colza, y, puestas así las cosas, resulta que a quien beneficia la huelga es a la colza.Pablo Porta, presidente de la Federación Española de Fútbol, perdió la primera guerra con la AFE y tuvimos huelga. La segunda, más cruenta, le ha supuesto un nuevo descalabro. Porta, al tiempo que logra las adhesiones más fervientes entre la clase dirigente del fútbol, concita las mayores animadversiones entre los protagonistas del espectáculo.
Entre Porta y una parte importante de la selección nacional se ha abierto una profunda grieta. Y el Mundial está a punto de comenzar. Porta ha resistido impávido los mayores embates del embravecido mar balompédico, pero en esta ocasión se ha caído del buque y navega con una barquita de remos. A Porta sólo le queda como futuro buscar la playa nadando contra la marea. Tengo la impresión de que ha llegado al límite de sus fuerzas. La AFE ha podido más. Tiene todo a favor para dimitir.


























































