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Hines, el hombre mas rápido del mundo, vuelve a los 35 años

Los Juegos Olímpicos de México en 1968 fueron una explosión del atletismo negro norteamericano, que trece años después aún mantienen como máximo asombro los 8,90 metros conseguidos en salto de longitud por Bob Beamon. Sin embargo, en el Estadio Azteca hubo otras plusmarcas de enorme calidad, que aún permanecen en las listas de récords. Los 43.86 de Lee Evans en 400 metros -casi los 19,78 de Tommie Smith, en 200, hasta que Mennea, en la Universiada 79 hizo 19.72 en el mismo escenario-; los 2.56.1 del relevo 4 X 400 y, sobre todo, los 9.95 de Jim Hines en la prueba reina de los 100 metros. Este, a sus casi 35 años, viéndose con posibilidades aún, volverá a las pistas en enero.Hines, que fue también el primer hombre en bajar de la barrera de los 10" en los 100 metros -con cronometraje eléctrico, ya no manual-, es decir, en correr a más de diez metros por segundo la distancia -en los campeonatos norteamericanos de Sacramento, también en 1968-, se proclamó doble campeón olímpico en México -con el relevo 4X100-, superó el récord del mundo y abandonó el atletismo. En realidad, ya no podía aspirar a más.

Intento probar fortuna en el fútbol-rugby profesional norteamericano, como había hecho, con éxito, su compatriota Robert Hayes, campeón olímpico en Tokio cuatro años antes v tal vez el atleta más dotado. Pero Hines. con 1,83 metros y 81 kilos, menos potente, aunque más elástico. que había aprovechado a la perfección su mejor momento de forma y la pista «casi milagro» -Por la altitud- de México, fracasó en el duro rugby. Fichó por unos diez millones de pesetas por los Miami Dolphins y más tarde por los Oakland Riders.

Hines, decepcionado, volvió al atletismo, enrolado en los profesionales y ahí acabó su carrera deportiva -al menos, su primera parte- con la propia desaparición de la troupe O'Hara. A partir de entonces se dedicó a su trabajo de asistente social en Austin (Texas).

Sólo ha engordado tres kilos desde su mejor época y se ha entrenado habitualmente tanto en la pista de la Universidad de Texas como en la de Giddings, donde vive, a ochenta kilómetros. con su mujer y dos hijos.

Incluso piensa en los Juegos de Los Angeles -algo casi utópico-, pues está especialmente sorprendido de que aún no se haya superado su récord mundial. No creía que iba a pasar de los Juegos Olímpicos siguientes. Piensa empezar la temporada de pista cubierta en enero, dentro de una reunión en el San Francisco Cow Palace. Correrá en principio las pruebas habituales invernales de 50 o 60 yardas o metros, ya que piensa ser aún competitivo en las distintas cortas. En los primeros veinticinco metros de las carreras aún supera a los jóvenes de la universidad. Si le va bien pasará al hectómetro al aire libre, donde ha hecho 10.6 sin entrenamiento específico y cree valer 10.3 en poco tiempo.

Hines vuelve, aunque el 19 de septiembre se cumplirán 35 años desde su nacimiento en Dumas (Arkansas). Y cuando jóvenes de veinte años como Carl Lewls - 1,88 metros y 79 kilos- rozan su récord -ha hecho 10.00 ya este año-.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de agosto de 1981