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Polémica en la banca española por la concesión de un crédito en pesetas a largo plazo

El Chase Manhattan Bank, capitaneando a un grupo de bancos españoles y extranjeros, se encuentra dirigiendo una nueva operación de crédito en pesetas a largo plazo en el área del Madrid Interbank Offered Rate (mibor), cuyo cierre era causa ayer de una fuerte polémica en el sector bancario español.

La operación, por un importe de 7.000 millones de pesetas, con destino a la Compañía Sevillana de Electricidad, ofrece la novedad de abrir un nuevo canal de financiación a largo plazo y en pesetas para las empresas españolas que, en alguna forma, es paralelo por su tipo y condiciones a los que normalmente se constituyen en el euromercado.Al margen del Chase Manhattan Bank participan en el crédito el Banco de Vizcaya y el Banco de Andalucía, por parte española, y los extranjeros Bank of America, Bank of Tokio, Citibank y Crédit Lyonnais. Las condiciones son de un diferencial (spread) del 1% para los tres primeros años de vida del crédito, y de 1- 1 /4 para los tres últimos.Aunque los spreads son quizá algo más elevados que los que normalmente obtienen las empresas españolas en el euromercado, la conveniencia del crédito se encuentra en la cláusula que lo refiere al Madrid Interbank Offered Rate (mibor), considerado éste como un índice medio de referencia de entre tres y seis meses del interbancario madrileño. En estos momentos, el interbancario madrileño se encuentra entre uno y dos puntos por debajo del London Interbank Offered Rate (libor), lo que hace este crédito especialmente atractivo para la compañía.

Desde el punto de vista de los bancos, sin embargo, la operación ofrece a su vez ventajas. Aparte del punto y pico de rentabilidad que garantiza sobre el interbancario, para algunas instituciones participantes les abre la posibilidad de un nuevo canal de operaciones distintas a las tradicionales de empréstitos y a las clásicas en divisas que presenta el euromercado.

No obstante, la mayor parte de la gran banca española habría mostrado sus reservas sobre este tipo de operación, que, en cierto modo, rompe todos los esquemas clásicos operativos, incluso de las tres importantes realizadas durante el pasado año en el área del mibor. Estas tres operaciones -Renfe, Seat y Cepsa- fueron realizadas, además, a un plazo mucho más corto (tres años) y no rompían, en este sentido, los modos bancarios de actuación tradicionales.

Según algunas fuentes, la operación de Sevillana con el grupo de los siete bancos directores contiene una cláusula que, teóricamente podría dejar en suspenso el crédito con la exigencia de la devolución del capital vivo en el plazo de un mes.

Para ciertos bancos españoles, esta cláusula encierra claros peligros para la empresa, ya que la deja al amparo no sólo de los vaivenes del mercado, sino que este tipo de operaciones puede condicionar la evolución de los tipos en el mercado español. Algunas fuentes consultadas añaden que esta queja de ciertos bancos es solamente formal, y lo que realmente les preocupa es la apertura de un nuevo mercado de créditos en el que ellos no pueden ser los principales protagonistas en los procesos de formación de los tipos.

Esta clase de operaciones, sin embargo, contaría con el apoyo del Banco de España, no sólo por la diversificación de los riesgos crediticios, sino porque, de esta forma, desarrolla el mercado financiero de Madrid para las nuevas necesidades que se están creando con la implantación de los bancos extranjeros. Los más interesados en este tipo de operación serían, en este sentido, los bancos extranjeros, ya que la concesión de créditos en pesetas les permitiría ampliar su cupo legal de acción en divisas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de mayo de 1981

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