Pocos atenuantes
El final de la Liga va a tener consecuencias imprevisibles. El presidente del Comité de Competición fue testigo de los sucesos del Manzanares. Antonio Martínez Lafuente, como simple aficionado, probablemente, opinó que la actuación del árbitro no fue correcta, pero desde su puesto en el órgano sancionador de la Federación forzosamente ha de inclinarse por aplicar en esta ocasión exactamente el mismo baremo usado para los casos graves de otros campos.El Comité de Competición puede interpretar que los hechos tuvieron una especial relevancia, como los de Málaga el año pasado. En el Manzanares hubo derribo de vallas e invasión del campo por algún espectador. Lo más grave, con todo, fue lo ocurrido en los vestuarios. Pocos atenuantes pueden obrar en favor del Atlético.
El Comité de Competición, si aplica el mismo criterio de incidentes precedentes, no tendrá más remedio que cerrar el Manzanares por un partido. La decisión es grave y pone al Comité en difícil situación. Tiene que tratar con el mismo rigor al Atlético que al Málaga o Hércules, pero las circunstancias quizá influyan para que alguien trate de encontrar el recurso jurídico que rebaje la sanción.
Más que presiones se espera que existan indicaciones para tratar de suavizar la alta tensión que vive el fútbol. Desgraciadamente para el Atlético, la actitud de algunos de sus seguidores le va a costar cara. La sanción a Cabeza será esta vez mucho más fuerte.


























































