Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los directivos dimisionarios exigieron a Cabeza un control económico

Los directivos del Atlético que dimitieron el pasado lunes pretendían tener un conocimiento oficial en torno a las entradas y salidas de dinero del club, y que el vicepresidente económico, Manuel Herrero, firmara, obligatoriamente, todos los talones que superasen el medio millón de pesetas. Andrés Reguera, uno de los dimitidos, señaló a EL PAIS que desde hace algún tiempo la comisión económica no se enteraba de estos temas. Alfonso Cabeza, por su parte, afirma que «sí no se enteraban era porque no venían».En la polémica nota firmada por los directivos dimitidos se apuntan tres tipos de situaciones que debían ser llevadas en el club colegiadamente, con responsabilidad de toda la junta. En el apartado económico se pedía al presidente un estado de cuentas al 31 de diciembre del pasado año, y que todo pago que superase las 500.000 pesetas debía llevar, ineludíblemente, la firma del vicepresidente económico, Manuel Herrero. Al parecer, al principio esta comisión se tenía en cuenta, pero desde hace algún tiempo no era así. Cabeza se defiende de está argumentación y afirma que más de una vez «no se ha encontrado a nadie de dicha comisión para firmar nada».

En el ámbito deportivo se le señalaba al presidente rojiblanco que la directiva debería estar informada de todas las altas, bajas, revisión de contratos, primas y sueldos de la plantilla. Asimismo, la junta tenía que dar el visto bueno a todos estos temas, tras escuchar a los técnicos. Estos deberían informar cada tres meses de la situación deportiva y del futuro inmediato.

Por último, un tercer apartado hacía referencia al aspecto social, relativo a lograr una mayor comunicación con los socios, mejorar la imagen del club en los estamentos oficiales, y que las declaraciones de todos los directivos -incluido el presidente- debían limitarse a aspectos meramente deportivos. Se pedía también una urgente celebración de la prometida asamblea general de socios.

A Alfonso Cabeza no le incomodaron todos estos puntos, sino la forma en que se hicieron públicos, y especialmente los párrafos finales de la nota, en los que se decía que todos estos planteamientos eran condición indispensable para continuar en el Atlético Cabeza tomó estas líneas como un ultimátum, y desde ese momento decidió empujar a la dimisión a los firmantes. El pasado domingo, al regreso de los jugadores de Murcia, adoptó una actitud definitiva en presencia, entre otros, de Andrés Reguera, al dirigirse a la plantilla en términos jocosos: «Reunida», dijo, «la minijunta del Atlético, se ha decidido pagaros medio millón de pesetas por el triunfo ante el Barcelona y 250.000 por haber ganado en Murcia».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de marzo de 1981