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II Congreso de Unión de Centro Democrático

Rodríguez Sahagún: "Este es el congreso de la unidad"

Agustín Rodríguez Sahagún, nuevo presidente de Unión de Centro Democrático, presentó en la madrugada del domingo la candidatura del sector oficialista con un discurso desorganizado y divertido en el que destacó la necesidad a profundizar en la unidad del partido. Su disertación, adornada con inesperados cambios de tono y continuos movimientos de sus manos poniéndose y quitándose las gafas sin cesar, causó risas en los críticos y una profunda decepción entre los dirigentes del sector oficialista que le apoyaba, aunque cosechó aplausos populares a la hora de referirse a la unidad de España y a cada una de las provincias. El discurso de su predecesor, Landelino Lavilla, había sido muy aplaudido y causó impacto y sorpresa en todas las filas, por lo que se creó una enorme expectación ante la llegada del ministro de Defensa al estrado («Es un gran mitinero», diría Federico Ysart en ese mismo momento).

El presidente de UCD comenzó diciendo que quería hacer un discurso «sencillo» y seguidamente definió el congreso como «el de la unidad». Posteriormente, Rodríguez Sahagún insistió en su independencia en el seno del partido y dijo no pertenecer a «ninguna familia política», mientras en un ángulo de la sala se oyó un comentario relativo a su parentesco con Suárez. Luego diría: «Nunca fui un socialdemócrata integral, pero soy social y demócrata; nunca fui un demócrata-cristiano integral, pero soy creyente y cristiano, y nunca fui un liberal integral, pero amo la libertad, nací en la libertad, eduqué a mis seis hijos en la libertad, por la que luché y nunca renuncié, y espero morir en la libertad ».Más adelante presentó la candidatura que encabezaba, y dijo que será integradora y que estaba formada por hombres capaces y experimentados. «En cuanto a mí», añadió, «pienso trabajar por el partido veinticuatro horas al día, 365 días al año».

Aquí surgieron risas, comentarios y un grito desde el anfiteatro que decía: «¡Vuelve, Adolfo, nos rendimos! ». Añadió el orador que su candidatura era de centro «reformista y progresista» y buscaba la eliminación de las tensiones mediante el pluralismo. En este momento dijo: «Las tensiones son normales, las hay normalmente en la familia, cuando no se discute con la mujer se está discutiendo con los hijos».

A partir de aquí tuvo varias referencias a la juventud, rechazó el «pasotismo» y la influencia de las ideologías de extrema izquierda y derecha sobre los jóvenes y afirmó su deseo de «integrar a las juventudes en el partido para ganar con su apoyo las elecciones generales de 1983».

Luego arrancó aplausos generales, con citas a la unidad de España, y sectoriales, a través de un recorrido que hizo de las provincias, lo que iba gustando a los compromisarios originarios de cada sitio.

Finalmente, se refirió con una colorida alusión a la situación general española y se declaró optimista y esperanzado, «verde y naranja» (como los colores de UCD), frente al «gris y al negro» del presimismo general, y, citando a Madariaga, dijo que España ha vendido ante el exterior «mejor sus fracasos que sus éxitos». En el plano interno, Rodríguez Sahagún insistió en la necesidad de «penetrar a fondo» en las distintas capas de la sociedad y, por último, citó la frase de «todo es camino, todo es esperanza si nos damos la mano»,como colofón de su discurso.

Posteriormente, Landelino Lavilla volvió al ataque, y, refiriéndose a la frase de Suárez de no «no habrá giro a la derecha», dijo: «Hay que excluir las veleidades de derechización y también las de izquierdización son los un partido de centro, y el progresismo consiste en desarrollar nuestro programa y no el de otras opciones políticas diferenciadas a la nuestra», alusión a los socialdemócratas, que fue muy aplaudida.

Más adelante, el portavoz del sector crítico insistió en la necesidad de enfrentar los problemas esenciales que España tiene planteados, situación económica, proceso autonómico y paro, e insistió en la falta de «pulso y de autoridad » en el poder.

Finalmente pasó a explicar la candidatura de los críticos y sus objetivos, a la vez que lamentaba que el sistema electoral aprobado por la comisión de estatutos y pleno del congreso dejaba al sector crítico en condiciones de inferioridad y no le permitía alcanzar la representatividad proporcional que le corresponde.

Por último, Landelino Lavilla señaló que si era elegido dejaría sus responsabilidades en la presidencia de la Cámara de los Diputados, criticó que ministros también aspirasen al Comité Ejecutivo de UCD y afirmó que los críticos concurrían democráticamente a la batalla electoral para levantar una «bandera de renovación en el partido».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de febrero de 1981