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Luis G. Berlanga, premio nacional de Cinematografía por su trabajo en la Filmoteca

El cineasta Luis García Berlanga obtuvo ayer el Premio Nacional de Cinematografía correspondiente a 1980, concedido por el Ministerio de Cultura y dotado con un millón de pesetas, «por su destacada labor en relación con las actividades cinematográficas y, en especial, en defensa del patrimonio cinematográfico español», según fuentes del jurado. El texto hace referencia, sin mencionarlo, a su trabajo de presidente de la Filmoteca Nacional, nombrado en 1977, donde su obsesión principal es recuperar todas las películas del cine español, antiguas y actuales, así como la creación de un museo del cine, para el que reúne importantes objetos y documentos.

El jurado, presidido por el director general de Promoción del Libro y la Cinematografía, Matías Vallés, ,estuvo formado por el cineasta Carlos Saura, premiado en la edición anterior, y los críticos Pascual Cebollada, Jesús Fernández Santos, Angeles Masó Maristany, Alfonso Sánchez y Angel Fernández Santos. Los miembros del jurado centraron sus últimas discusiones sobre candidatos en tomo al guionista Rafael Azcona, el director de fotografía Teo Escamilla y el director Fernando Trueba, por su película Opera Prima. En las dos convocatorias del premio ha estado presente el nombre de Luis Buñuel, pero durante ese tiempo no tenía película en pantalla.Las bases del Premio Nacional de Cinematografía se refieren tanto a una película concreta en el año como a una labor general. En el caso de Luis G. Berlanga se encuentra entre dos realizaciones que escoltan el año 1980, ya que con anterioridad estrenó La escopeta nacional, su mayor éxito de público, y en la actualidad termina el montaje de Patrimonio nacional, donde continúa su particular visión de la aristocracia española. El cineasta no pudo ser localizado ayer, a consecuencia de su trabajo en un estudio de sonido, donde confecciona la banda de su película, y una visita al Ministerio de Cultura.

Su labor al frente de la Filmoteca Nacional, dirigida por Florentino Soria, desde su nombramiento como presidente en 1977, se centra en la recuperación de todo el cine español, a fin de conservar copias, de todas las películas producidas en España. Fuentes cercanas a Berlanga manifestaron ayer que la mayor obsesión del cineasta es la conservación del material cinematográfico español. Para ello se han hecho, en los último; meses, diversos llamamientos a profesionales y aficionados, y locales de pequeñas ciudades, donde todavía se puede descubrir material antiguo.

La Filmoteca Nacional, creada en 1953, se ocupa de esta labor de recuperación, conservación y catalogación del material cinematográfico. Durante el pasado año ingresaron 887 copias, y dispone en la actualidad de un fondo de 7.000 películas, entre cortos y largometrajes.

La difusión del cine es otro de los objetivos de la Filmoteca Nacional. En 1980 programó un total de 3.000 proyecciones, con cinco sesiones diarias, en cines de Madrid y Barcelona, con posible extensión a otras ciudades en un futuro próximo. Dispone también de una sección para visionado, reservada a profesionales y estudiosos, y una biblioteca, abierta al público, con un fondo de 5.000 libros.

Otra de las batallas de Berlanga a lo largo de 1980 fue la reclamación para la Filmoteca Nacional de los archivos del organismo autónomo NO-DO, que quedó extinguido y fue reclamado por los trabajadores. Hubo una movilización de intelectuales y profesionales del cine para que el valioso material documental pasara a defender de la Filmoteca Nacional, como organismo oficial del patrimonio cinematográfico español.

Berlanga, valenciano, de sesenta años, forma parte de la historia del cine español desde sus comienzos en los años cincuenta, con Esa pareja feliz y Bienvenido Mr. Marshall. Desde entonces ha dirigido películas que permiten una visión continuas: Calabuch, Los jueves, milagro, Plácido, El verdugo, Tamaño natural y La escopeta nacional. La dimensión literaria de Berlanga se centra también en los temas eróticos; es director de la colección La Sonrisa Vertical.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de enero de 1981

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