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Sectores democristianos de UCD patrocinan un frente de alternativa al presidente Suárez

Un frente de alternativa al débil liderazgo de Suárez, nucleado en torno a los sectores democristianos del partido centrista que patrocinan a Landelino Lavilla, ha entrado en actividad a dos meses del congreso de UCD, mientras los socialistas intentan lanzar la campaña del «¡Suárez, no!», en aras del Gobierno de coalición. Sólo Martín Villa podría inclinar la balanza contra Suárez.

El balance de las 147 ponencias presentadas para el próximo congreso, estudiado el viernes por la Comisión Ejecutiva de UCD, suministra un primer índice para medir la penetración de estos sectores entre los compromisarios elegidos para la magna asamblea centrista de la segunda quincena de enero.Allí donde un democristiano afiliado al frente de alternativa ha conseguido representación se ha presentado una ponencia, invariablemente la misma, en favor de recortar los poderes del presidente centrista. Otras propuestas en la misma línea propugnan la separación de la presidencia del partido y, la presidencia del Gobierno. Y una tercera pretende que la elección de la ejecutiva se haga por el sistema proporcional, es decir, que los puestos de ese órgano partidario se repartan entre las distintas listas que pudieran presentarse proporcionalmente a la votación que hubieren obtenido.

Alvarez, en la otra banda

Es, por tanto, en el terreno de los estatutos donde se va a centrar la batalla más fuerte del congreso centrista. Los sectores democristianos aquí mencionados están claramente decididos a medir sus fuerzas con la coalición suarista, que se apoya en los socialdemócratas, en enero mediante la presentación de otra lista para la ejecutiva. Para ello, antes tendrán que ganar en la comisión la correspondiente modificación estatutaria.

Las filas del Gobierno permanecen prietas en torno a su presidente. Sólo José Luis Alvarez, ministro de Transportes, juega en la banda contraria, poniendo a contribución los medios que le brinda su departamento, como ha hecho recientemente en Canarias Iñigo Cavero y Juan Antonio Ortega, los otros dos democristianos que se sientan en el Consejo de Ministros, no están en la pomada de sus cofrades.

El frente de alternativa a Suárez busca como punto de referencia y amparo al presidente del Congreso de los Diputados., Landelino Lavilla, pero sus elementos más destacados se desesperan ante las indecisiones y equilibrios del líder que reclaman. En frase taurina de un alto funcionrio de la Moncloa, la cuadrilla va más lejos con su impaciencia de lo que el propio espada desea, como le pasó también a Fernando Abril. Landelino Lavilla, a quien se atribuye estos días un despliegue de contactos con los medios financieros, eclesiásticos y militares muy amplio, prefiere una actitud de discreto silencio mientras sus hombres lanzan el fuego dialéctico con plena convicción en esos encuentros.

Junto a los hombres de la democracia cristiana han tomado su sitio los liberales descolocados en la última crisis, como Camuñas, y representantes de las nuevas generaciones centristas que buscan un lugar al sol y piensan que ahí se les van a brindar más oportunidades (véase EL PAIS del 26 de septiembre de 1980). Ahí están también Miguel Herrero de Miñón, nuevo presidente del Grupo Parlamentario Centrista, y Oscar Alzaga, presidente de la Comisión de Justicia del Congreso.

Daniel García Pita sirve de enlace con Antonio Garrigues Walker, dispuesto a consumir un turno de espera en esta alineación. Un alto responsable del partido centrista comentaba, disgustado por la gestión burocrática carente de pulso de Rafael Calvo, que si en la votación de confianza pudo decirse que el mejor ministro fue Miguel Roca, ahora quien prepara mejor el congreso de UCD es Antonio Garrigues, con una fuerte actividad proselitista entre los cuadros provinciales del partido.

La idea del Gobierno de coalición, que tanto obsesiona tácticamente a los socialistas, sería paradójicamente más hacedera con Landelino Lavilla que con Suárez, a quien el PSOE declara vetado para esa hipótesis.

Un ministro del eje socialdemócrata explicaba recientemente que para el PSOE la entrada en un Gobierno de coalición es condición sine qua non para vencer en una confrontación electoral, cuya fecha, por añadidura, podrían elegir al decidir en cualquier momento su retirada.

Pulso "democristiano"

Las espadas no van a permanecer en alto de aquí al comienzo de las sesiones del congreso centrista. Al menos tres proyectos de ley -incompatibilidades, divorcio y autonomía universitaria- servirán estos días para medir las fuerzas entre los socialdemócratas que necesitan a Suárez y esa alianza que un ministro, iniciado en la técnica económica, pero ya incorporado brillantemente a la palestra política, denomina demócratacristiánica.

El pulso de los democristiánicos no tiene, según los observadores, probabilidades reales de imponerse en el congreso a menos que Rodolfo Martín Villa se pasara con sus gentes a ese bando. Algunos recuerdan que fueron los votos martinvillistas los que hicieron posible que Miguel Herrero fuera elegido presidente del Grupo Parlamentario Centrista. Otros quieren sacar conclusiones de esa afirmación, que Rodolfo Martín Villa prodiga últimamente, según la cual él no puede aspirar a ser el sucesor de Suárez, pero sí podría ser el sucesor del sucesor. En una segunda lectura de ese aserto se quiere basar el pronóstico de que a Martín Villa puede convenirle favorecer la primera sucesión para conseguir así acercar su propio turno.

Todo en la mesa

En la Moncloa los argumentos de la plana mayor en favor de una cierta política de gestos por parte del presidente, se han estrellado, hasta ayer, contra la propensión de Adolfo Suárez a resolverlo todo en la mesa de su despacho, como declaraba uno de los ministros más cercanos.

El viaje a Galicia -otra vez la mano de Pío Cabanillas-; los previstos a Sevilla y Almería, donde participará en la campaña electoral para cubrir las vacantes de senadores en esas provincias; el anunciado al País Vasco, para sancionar los últimos acuerdos en torno a la Junta de Seguridad y a los conciertos económicos, quieren marcar una tónica de proximidad a la calle diferente.

La conferencia de Prensa que se prepara para la última semana de este mes o primera de diciembre es otro elemento de convicción y de respuesta en la perspectiva de los consejeros presidenciales. La conferencia de Prensa girará sobre dos temas: las autonomías y la situa,ción económica, según ha podido saber EL PAIS.

Para después del II congreso de UCD, que los socialistas quisieran ver transcurrir como su inolvidable XXVIII, podría cerrarse el acuerdo definitivo sobre las autonomías. Todos los procesos pendientes se conducirían por el artículo 143 siempre que se alcance un consenso con el PSOE en torno a la representacion provincial.

Hasta ahora, las mayores dificultades se presentan en los casos de Aragón y Castilla-León. Y, concluido este capítulo, podría llegarle su turno de acceso al Gobierno a Miguel Roca, en representación de la Minoría Catalana, como broche del pacto de septiembre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de noviembre de 1980

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