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El jefe del Estado polaco negociará personalmente con los huelguistas

Las autoridades polacas han decidido no utilizar la fuerza contra los huelguistas del litoral báltico, pero insisten en que no harán concesiones políticas que alteren el sistema comunista. La actitud negociadora de las autoridades se refleja en la decisión de que el propio jefe del Estado negocie la salida de la crisis.A pesar de la mala acogida de los obreros al discurso de Gierek, el lunes por la noche, ayer se observó en todas las ciudades en huelga de la costa báltica, desde la República Democrática Alemana (RDA) hasta la URSS, un ambiente distendido y propio a iniciar lo antes posible negociaciones.

La comisión gubernamental, que ya se encuentra en Gdansk, está encabezada por el jefe del Estado, Henryk Jablonski; el miembro del Buró Político Stephan Kannia, y el viceprimer ministro, Tadeusz Pyka.

El portavoz gubernamental, Miroslaw Wojciechowski, director de la agencia oficial Interpress, declaró ayer, en una conferencia de prensa, que entre las peticiones de los huelguistas hay que distinguir entre las socialistas y aquellas que no lo son. Las primeras son las meras reivindicaciones salariales y laborales, mientras que las segundas, «inadmisibles», son aquellas que hacen referencia a la libre sindicación, libertad de expresión y supresión de censura. «No se puede permitir», dijo el portavoz, «que los medios de comunicación sean utilizados con fines antisocialistas».

Hasta el momento, las autoridades se niegan a negociar con el recién elegido comité interempresarial del Báltico, de quince miembros, que agrupa a 174 empresas, de las 190 que se han declarado en huelga en la zona, por considerarlo «poco representativo», y tan sólo aceptan negociar individualmente con cada uno de los comités de huelga.

Por su parte, Henryk Jablonski afirmó que lo que está sucediendo «pone en juego el destino de nuestro país», y reafirmó que en Polonia hay suficiente espacio para personas con diferentes puntos de vista ideológicos.

Ayer, los trabajadores de ferrocarriles de Lublín, a 150 kilómetros al sureste de Varsovia, decidieron elegir un comité de empresa para discutir sus reivindicaciones con las autoridades. Estas empresas mantuvieron el mes pasado varios días de huelga en demanda de mejoras salariales.

Respecto a la trascendencia exterior de la situación polaca, Estados Unidos decidió ayer guardar silencio, y el Departamento de Estado comunicó que «se trata de un asunto interno entre el pueblo y las autoridades de Polonia».

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