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El doctor Cabeza, confirmado como presidente del Atlético

El fallecimiento en accidente de automóvil de uno de los cinco hijos de Mariano Romero cerró trágicamente las elecciones a la presidencia del Atlético de Madrid. El señor Romero habla conseguido, junto con el doctor Alfonso Cabeza, las firmas reglamentarias para optar a la presidencia rojiblanca, aunque en el recuento de los votos se habían encontrado irregularidades que finalmente le descartaban.

Ayer, definitivamente, abandonó, así como toda posibilidad de recurrir. Alfonso Cabeza es ya el nuevo presidente de un club necesitado de unidad, tras un período preelectoral plagado de incidencias y circunstancias negativas.La noticia sobre la muerte del hijo de Mariano Romero fue conocida a las ocho de la mañana de ayer, en la Federación Castellana, donde se procedía a continuar el recuento y control de las firmas presentadas por los dos candidatos. Al parecer, el accidente automovilístico se produjo, en la madrugada del jueves, en la autopista de Gerona, en un choque entre el automóvil donde viajaba el hijo de Mariano Romero y un camión. Mariano Romero partió inmediatamente hacia Gerona, abandonando toda posibilidad de mantener su pugna con la federación, en torno a la presentación del recurso correspondiente sobre las irregularidades encontradas en las firmas que avalaban su candidatura.

Al margen de ello, el recuento final de las firmas concedía ya, de manera prácticamente oficial, la presidencia del Atlético al doctor Cabeza. De las 1.939 firmas presentadas por él fueron declaradas válidas 1.642 -se necesitaban 1.361 -, mientras que de las 1.473 presentadas por Mariano Romero, eran válidas 1.238. Cifras ofrecidas sin contabilizar las 79 y 33 papeletas, respectivamente, declaradas como nulas provisionales. En principio, el próximo lunes puede proclamarse oficialmente la elección del doctor Cabeza. El día 30 tendrá lugar la junta general del club, en la que la actual directiva en funciones deberá dar cuenta a los socios de su gestión en la última temporada y, posiblemente, un día después, se procederá a la toma de posesión del nuevo presidente, que sustituirá a Vicente Calderón tras dieciséis años de gestión.

Incidencias preelectorales

La intrahistoria del período preelectoral rojiblanco estuvo salpicada de situaciones ambiguas, de confusionismo, desunión y polémicas. Comenzó con la aparición de un amplio abanico de nueve precandidatos, de los más diversos oficios y profesiones: un médico, un bombero, un industrial panadero, un ebanista, un delegado comercial, un fisioterapeuta, un industrial binguero, un joyero y un funcionario del Ministerio de Comercio. Al final sólo llegaron a alcanzar la condición de candidatos, al menos por un día, el primero y el último.A lo largo de la campaña de captación de firmas, se produjeron enfrentamientos de la más diversa índole. Hubo acusaciones no disimuladas de «madridismo» hacia el doctor Cabeza, socio del Madrid desde hace dos años. «Eso, es un pecado, por lo menos venial», llegó a decir uno de los aspirantes. Otro llevó sus ataques en este sentido a afirmaciones más tajantes en contra. Se acusó también de intentos de compra y venta de votos, a quinientas pesetas cada uno. Más duras fueron las afirmaciones de un precandidato, que llegó a hacer público el hecho de la existencia de alguna peña que puso precio a la posibilidad de conceder las firmas de sus socios, asunto que suscitó una viva polémica y desmentidos posteriores. En este sentido, los colaboradores de los que se rodearon los aspirantes dejaron mucho que desear.

Más anecdótico puede resultar la afirmación de una socia de determinada peña del club. Al plantearse en una reunión la posibilidad de buscar una coalición Cabeza-Romero, la señora exclamó con rapidez de reflejos: «¿Y los otros qué? A mi familia le da de comer Leoncio Vázquez». El señor Vázquez, precandidato, era el jefe de uno de los bingos donde trabaja la hija de la socia rojiblanca.

El ya presidente del club tuvo también sus momentos de tensión con un conocido joyero, a cuenta de unas declaraciones de este último. La pugna, se afirma, a punto estuvo de no ser sólo dialéctica. El industrial binguero anunció la retirada de su candidatura el mismo día en que varios periódicos publicaban anuncios suyos solicitando las fatídicas 1.361 firmas, difíciles de conseguir. «Si yo contara lo que ha rodeado todo este proceso electoral saltarían chispas», llegó a afirmar el señor Vázquez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de julio de 1980

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