Escribe un caballo
Soy un caballo, medio español medio inglés, de ocho anos, y me llamo Tahití. Hace poco tiempo viajé a Tarifa en dieciséis días desde Madrid-Leganés (¡ojo!, que otros terminan donde yo he empezado). Fui con mi amigo Marcelo, que es quien me monta y lleva las riendas. Aunque me quiere y me cuida, porque me ducha, me cepilla, me busca el pienso y tiene el detalle de bajarse si se me cae una herradura, habla a veces mal de mí. Por ejemplo, el otro día dijo que no tengo idea de geografia porque al llegar a un cruce tiro por el camino que no es. Esto es cuestión de puntos de vista, pues, por ejemplo, yo no sé leer los mapas ni me importan, porque en ellos no se dice dónde hay alfalfa sembrada o no. Por eso, al llegar a aquel cruce yo tiré hacia la derecha, que es donde estaba la alfalfa, y, sin embargo, el tonto de Marcelo se empeñó en tirar hacia Tarifa, como Alfonso VI, y como es él quien lleva las riendas, no tuve más remedio que aguantarme.Te escribo no para contarte todo esto, porque seguramente tú tampoco sabes lo maravilloso que es pastar alfalfa verde, sino porque le he oído decir a mi amigo y compañero de fatigas, o sea, a Marcelo, que por qué os empeñáis en tu periódico en mencionar que Marcelo es hermano menor de un líder político. Aparte de que me entero ahora de esto, lo cierto es que ni él ni yo tenemos mucho que ver con la política, porque yo soy caballo y él es diplomático. Como caballo no tengo derecho de voto mientras los caballos no hagamos la revolución, que creo que no la haremos.
En cuanto a Marcelo, que es diplomático, siempre le he oído decir que está con la bandera y por encima de los partidos, porque tiene que representar a España y no a un partido, que es lo mismo que le pasa al Ejército, con el que, por cierto, Marcelo está muy identificado, pues es alférez de complemento, cosa que en tu periódico, por ejemplo, no mencionan.
A propósito, si me hacéis una entrevista como esas que les hacéis a los líderes políticos, os contaría una serie de cosas divertidas, como, entre otras, lo bien que lo pasamos mi compañero y yo en nuestro viaje de vuelta en tren, con estupenda cama de paja de cebada y un vagón entero para los dos. Abrazos. Tahití. Por la transcripción:
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