El cadáver del hijo del diputado socialista Pablo Castellano, enterrado en Navaluenga

El cadáver del montañero de quince años, Pablo Castellano, hijo del diputado socialista por Cáceres del mismo nombre, fue inhumado ayer en el cementerio del pueblo abulense de Navaluenga, en la sierra de Gredos. El cuerpo sin vida del boy scout desaparecido el pasado jueves, cuando realizaba en solitario una marcha de supervivencia, fue localizado ayer en las profundidades de la garganta de Peñaltar, un lugar de difícil acceso, por Io que hubo de ser recuperado con ayuda de helicópteros. Al parecer, el joven Castellano murió tras despeñarse en la citada garganta, ya que presentaba heridas en la cabeza, si bien la muerte también pudo producirse por congelación, tras haber resultado herido.

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El cuerpo sin vida de Pablo Castellano, de quince años de edad, hijo del diputado socialista por Cáceres Pablo Castellano, fue hallado sobre las 11.15 de la mañana de ayer, por una patrulla de los grupos de rescate en la garganta de Peñaltar, un abrupto paraje rocoso de la sierra de Gredos, relativamente próximo al pueblo abulense de Navaluenga. Algo más de dos horas después, uno de los dos helicópteros del Servicio Aéreo de Rescate (SAR), que habían participado en las operaciones de búsqueda, trasladó el cadáver del muchacho hasta Navaluenga, en cuyo grupo escolar quedó instalada la capilla ardiente.El hallazgo del cuerpo de Pablo Castellano, hijo, y su traslado a Navaluenga cerraban una operación de casi tres días, en la que habían participado unas doscientas personas, entre componentes de los grupos de rescate de la Guardia Civil, vecinos, soldados y dotaciones de los helicópteros.

A mediados de la semana pasada, Pablo Castellano, hijo, se había desplazado a las estribaciones de la sierra de Gredos a participar en una marcha de máxima calificación para el grupo de scouts del colegio madrileño de San Agustín, al que pertenecía, exactamente en una de las llamadas marchas de supervivencia, cuyas bases de seguridad serían los pueblecitos próximos a Navaluenga, una localidad abulense de 2.600 habitantes. También formaban parte de dicho grupo un hijo del diputado socialista Leopoldo Torres y otro del también político José María Gil-Robles y Gil Delgado.

Según se ha sabido después, Pablo Castellano, hijo, que padecía una deficiencia óptica -usaba gafas de doce dioptrías para ambos ojos- tenía que hacer una travesía en solitario entre el cerro de Morales y el cerro de la Escusa. Aparentemente, el trayecto no estaba reputado como de gran dificultad, si bien Pablo había sido provisto con el adecuado equipo montañero, con alimentos para dos días y un saco de dormir, por si lo necesitaba, aunque la travesía era de ida y vuelta, a realizar el mismo jueves.

Como quiera que no había vuelto a su base en el plazo que se estimaba razonable, comenzaron a ser organizados los grupos de búsqueda. Las tareas fueron iniciadas por sus propios compañeros el viernes y, ante la inutilidad del rastreo, el sábado eran informadas las autoridades de Navaluenga, que solicitaron ayuda para realizar una búsqueda exhaustiva por la zona. El domingo eran avisadas además la Guardia Civil de Avila y Cebreros, el grupo alpino de la Cruz Roja, la Guardia Civil de Navarredonda y especialistas de montaña con perros, que se unieron a la Guardia Civil de Navaluenga y a los habitantes del pueblo. Asimismo, intervinieron helicópteros del Servicio Aéreo de Rescate, con base en Cuatro Vientos. Todos estos grupos, dirigidos por el teniente coronel jefe de la comandancia de Ávila, tuvieron que resolver graves problemas debido a la orografía del terreno.

Ayer, sobre las 11.15 de la mañana, el primer grupo de expedicionarios de a pie con participación de dos vecinos de Navaluenga, en conexión con varios miembros de la Guardia Civil, avistó el cuerpo de Pablo Castellano, hijo, en el fondo de la garganta de Peñaltar, un profundo ángulo rocoso con grandes dificultades de aproximación.

A la 1.55, la dotación del helicóptero y el grupo de aproximación concluyeron el rescate: el cuerpo sin vida de Pablo Castellano fue ascendido en una camilla de correas y trasladado a Navaluenga. La capilla ardiente se instaló en la sede del grupo escolar del pueblo, y a media tarde de ayer, el médico forense hizo la autopsia. Tras un servicio religioso, el cadáver del infortunado montañero fue inhumado en el cementerio local.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 15 de abril de 1980.

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