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Piden la unificación de los cuerpos de seguridad

El congreso constituyente de la Unión Sindical de Policías (USP), iniciado el pasado viernes, terminó el domingo con la elección de la junta directiva, con mandato por dos años, de la que es secretario general Modesto García García, y la aprobación de ponencias, entre las que destacan las relativas al terrorismo, unificación de cuerpos de la seguridad del Estado, seguridad ciudadana y Escuela Universitaria de Policía. En la reforma de estatutos se incluye el derecho a la huelga.

La ponencia de terrorismo, por prestarse a mayores subjetividades, fue la que ofreció más complejidad en el estudio y debate, según señalaron los directivos de la USP en una rueda de prensa mantenida ayer, lunes, en Madrid. A fin de dar la objetividad que entendieron necesaria al tema, la ponencia estableció unas bases generales sobre el terrorismo y su manifestación en España. La ponencia aprobada entiende que el terrorismo de extrema derecha tiene su origen con bastante antelación a la restauración de la democracia y al cual contribuyó su apoyo en determinadas esferas del poder para mantener su anonimato. Respecto al terrorismo de extrema izquierda, lo centra principalmente en el de ETA, y en su origen durante un régimen político dictatorial. En la conclusión condenan expresamente toda acción terrorista, proceda de donde proceda, toda vez que la sociedad se ha declarado por la pluralidad política, y es en esta vía donde entiende que debe encontrar su cauce cualquier reivindicación social.Sobre este mismo punto entienden que las medidas para una solución del terrorismo han de ser políticas. Concretamente, en cuanto a la situación de los policías en el País Vasco, miembros de la USP en esta zona realizarán un informe que pasará a conocimiento de las fuerzas sociales y políticas del País Vasco para buscar soluciones posibles y concretas.

La USP se ha pronunciado en favor de unificar funcionalmente los tres actuales cuerpos de seguridad del Estado, policía, Guardia Civil y Policía Nacional. La base de la recomendación la sitúan en el criterio de ser España un país democrático, donde no tiene sentido el carácter militar de los cuerpos de seguridad y policía, así como tampoco de mantener un determinado signo político «como aún se mantiene en función de que la estructura sigue siendo la misma, así la mayor parte de los mandos». Se propugna, así, la integración, a corto plazo de la Policía Nacional con el Cuerpo Superior de Policía, y a plazo más mediato, el de la Guardia Civil.

Este planteamiento lo interrelacionan con la reorganización de efectivos, esto es, una nueva concepción de las comisarías de distrito y la policía de barrio, así como con los planes de estudio, «a fin de que la policía tenga eficacia, no existan duplicidades de servicios, resulte menos gravosa económicamente y se inserte verdaderamente en un status civil que le permita una auténtica integración en el pueblo a quien debe servir».

En la ponencia sobre policía y sociedad, centrada principalmente en factores de seguridad ciudadana, tanto en la defensa del ciudadano contra la delincuencia como en el respeto a los derechos jurídicos del ciudadano, el texto aprobado refiere cómo se ha pasado de los tiempos del arresto gubernativo y la extensa aplicación de la ley de Peligrosidad Social y la vigencia de la ley de Orden Público a la derogación de aquél y de ésta, y la aplicación más coherente de la de Peligrosidad Social. No obstante, señala que todavía no se cumple debidamente la actual ley de Policía, denuncia el abandono de que son objeto las fuerzas y cuerpos de seguridad, la falta de previsión en las medidas adoptadas por el Ministerio del Interior y la ineficacia en la labor de dirección por parte de los mandos profesionales correspondientes. En este contexto recomiendan la necesidad de que la acción policial se someta a un control parlamentario a través de una comisión que tienda a conseguir una policía eficiente y democrática.

En el apretado resumen de las ponencias, señalaron como capital dar a los estudios de policía auténtico carácter de superior con el rango de universitarios mediante los cursos necesarios (cinco lectivos), un profesorado altamente cualificado y un tipo de enseñanza de participación, no dirigida y donde quepa la crítica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 26 de febrero de 1980

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