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Hanni Wenzel dominó la primera manga del gigante

Hanni Wenzel, líder actual de la Copa del Mundo femenina, dio ayer un gran paso hacia el título olímpico de slalom gigante, que se decidirá hoy con la disputa de la segunda manga. Sería un nuevo triunfo -primero olímpico- al pequeño principado de Liechtenstein, más conocido internacionalmente desde hace unos años gracias a los éxitos de la familia Wenzel en el esquí alpino. Su hermano Andreas fue segundo en el gigante masculino que finalizó el martes, y Hanni, igualmente segunda, en el descenso del domingo. En cuanto a medallas, la URSS aún resiste en cabeza ante la RDA, pues cuenta con ocho de oro por seis de los alemanes democráticos.

La primera manga del slalom gigante femenino disputado ayer en Lake Placid confirmó el gran momento de Hanni Wenzel. En un día espléndido, con sol y seis grados sobre cero de temperatura, realizó ya el mejor tiempo parcial en 47-09 y un total de 1- 14-33 en los 1. 177 metros del recorrido. El desnivel era de 364 entre una cota situada a 845 metros de altura y otra a 481. La ladera habitual de las White Face Mountains fue nuevamente el escenario, y Hanni, salida en el lugar número seis, descendió con su magnífica técnica, pero tomando las precauciones de rigor tras la caída de la suiza Marie Theres Nadig, campeona olímpica hace ocho años en Sapporo y tercera el domingo en el descenso. La segunda puerta, primera tomada a derechas, resultó fatídica, no sólo para la potente esquiadora helvética, gran rival esta temporada en la Copa del Mundo en los descensos de Anne Marie Moser-Proell y tercera en discordia para la clasificación total. Las italianas Zini y Bieler -hermana esta de Franco, un esquiador que prometía y se quedó en eso-, así como una de las austriacas con posibilidades, Regina SackI, derraparon con su esquí derecho y cayeron.La española Blanca Fernández Ochoa, que corrió con el dorsal veintiocho, hizo un parcial de 49-26 y terminó desequilibrada, a punto de caer, en 1 18-75. En ese momento ocupó el lugar dicímonoveno, pero a continuación la superaron la sueca Hesse, duodécima -Inmediatamente detrás de la canadiense Kreiner, campeona de Innsbruck-76-; la soviética Pattrakeeva, decimocuarta, y la suiza Nansoz, décimoctava. Pasó entonces al puesto veintidós, a 4-04 de Hanni Wenzel, en una actuación que cabría calificar de normal. La otra española, Ana Rodríguez, con el dorsal 38, cayó en la cuarta puerta y no pudo clasificarse, por lo que ya no disputará la segunda manga, decisiva, de hoy.

El triunfo ayer de la URSS en la prueba de fondo, relevos 4 x 10 kilómetros, con 1-42 de ventaja noruega y casi 3-00 sobre Finlandia, le supuso, además de confimar su supremacía en el esquí nórdico, la octava medalla de oro. Se afianzó así en la cabeza de los Juegos con otras cuatro de plata y cinco de bronce, por 6, 5 y 6 de la RDA, y 3, 2 y 1 de Estados Unidos. Este título soviético se unió al esperado de Natalia Linichuck y Guennadi Kasponosov en el patinaje artístico de danza y contra rrestó así la enorme subida de la RDA. En efecto, los alemanes democráticos amenazan seriamente a la URSS. También ayer, su patinadora de velocidad Silvia Becker, bronce en los 1.500, que ganó la holandesa Broncink -la soviética Petrusheva se impuso en los 1.000- perdió el ojo de los 3.000 ante la noruega Jensen por 66 centésimas de segundo. Pero el martes fue «un día RDA» con los triunfos de luge a dos -trineos-, a cargo de sus campeones mundiales, Rinn-Hahn y, sobre todo, de la combinada nórdica -quince kilómetros de fondo y salto de setenta metros-, donde logró su tercer título olímpico consecutivo Ulrich Wehling y en biathlon, diez kilómetros, en el que venció Ulrich ante los soviéticos Alikin y Aliabiev -ganador éste de los veinte kilómetros.

Ahora, tras la retirada del campeón del mundo de patinaje artístico, VIadimir Kovalev, el alemán democrático Jan Hoffmann tiene las máximas posibilidades de dar un nuevo oro a su país, si resiste en los ejercicios líbres al norteamericano Charles Tickner. Hasta el momento, Estados Unidos tiene las tres medallas de oro que, ha ganado, como se esperaba, el superman del patinaje de velocidad, Eric Heiden. Después de vencer en los 500 y 5.000 metros, se impuso en los 1.000, y aún le faltan los 1.500 para completar su dominio absoluto en una especialidad olvidada prácticamente en su propio país y que, gracias a él, alcanza ahora cotas enormes de popularidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de febrero de 1980

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