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Crítica:
Crítica

Los escrúpulos de TVE

La aparición de la locutora Marisa Medina, sin previo aviso, el pasado jueves, antes de emitirse el capítulo quinto del telefilme De aquí a la eternidad, produjo cierta expectación por varios motivos: porque el serial ya había sido presentado previamente (por la misma locutora en entrevista al periodista Manuel Blanco Tobío), porque la novela de James Jones está traducida al castellano y en venta en las librerías y porque la célebre película ya se había estrenado, en la primera mitad de los años cincuenta, por toda la geografía nacional, sin traba alguna.La eficacia narrativa, sin duda, y la crítica contundente que este serial americano efectúa de algunos medios castrenses de la misma nacionalidad, movió a los rectores de RTVE a imponer la mediación de Marisa Medina, con sibilinas explicaciones y advertencias al público. Lo que se iba a ver (que ya se veía desde hace una semana) era crudo, pero producto de la imaginación (advertencia que en ocasiones podían extender a la visión previa de los telediarios). La locutora insistió en que los hechos se circunscribían a una determinada compañía del Ejército americano, el mismo que poco después efectuaría «el brutal ataque a Pearl Harbour» (así se dijo, quizá por culpa de la precipitación y de la excusatio non petita) y combatió más tarde «con admiración» en los mismos escenarios durante la segunda guerra mundial. La locutora no se aprendió el texto (en su versión original se decía, por ejemplo, que en el telefilme «se exponen con crudeza algunas de las situaciones que se presentan»), enmendó los errores como pudo y TVE, una vez más, no fue capaz de dirigirse a una audiencia más adulta de lo que los escrúpulos directivos suponen.

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