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CARTAS AL DIRECTOR

Sobre el servicio de Iberpistas

En el número del diario de su digna dirección correspondiente al pasado día 30 de octubre, se publicó una carta, suscrita por don César Díaz Mortera, en relación con las molestias sufridas por él al utilizar la autopista Villalba-Villacastín, de la que es concesionaria esta sociedad, el domingo día 14 de octubre.Créame, señor director, que somos los primeros en lamentar las incomodidades que puedan afectar a nuestros usuarios, y que hacemos cuanto materialmente es posible para resolverlas o evitarlas, pero evidentemente no podemos ser responsables de unas aglomeraciones de tráfico como las que se producen en días tan señalados como es el del retorno masivo del «puente» del Pilar.

Lo seríamos si fueran ciertas dos afirmaciones del señor Díaz Mortera, de las que quiero salir al paso,

1º Que sólo funcionaba una vía de percepción de peaje, cuando la realidad es que de 7 de la tarde a 10 de la noche funcionaron seis en dirección Madrid y dos en dirección Coruña, es decir, la totalidad de las existentes. Tengo a su disposición los nombres de los empleados que atendieron estas vías.

Concretamente, el señor Díaz Mortera utilizó la vía 5.ª a a las 7,48 de la tarde, y el empleado que intentó percibir el importe del peaje es don Eduardo de la Calle. Y digo intentó porque el referido usuario se negó a pagar, saltándose el disco en rojo, si bien, días más tarde -el 19-, se personó en las oficinas de esta compañía para abonar lo que debía, cosa que hizo y que demuestra que es un perfecto caballero.

2.ª Que nuestro personal realiza un trabajo lento.

Creo que la representación laboral va a dirigirse también a usted, protestando enérgicamente por esta afirmación, y yo, por mi parte, debo decirle que me parece una injuria absolutamente injustificada, y que nadie tiene derecho -por muy excitado que esté- a hacer una acusación de ese tipo a unos trabajadores verdaderamente ejemplares.

Para información de sus lectores, puedo asegurarle -y tengo también a su disposición los pases de trabajo que así lo acreditan- que ese día, en el turno de la tarde, es decir, desde las 14.00 horas a las 22.00 horas, circularon 9.365 vehículos por la estación de San Rafael, lo que supone una media de 1. 171 a la hora, y con una punta de 1.349. Quiere decir que cada una de las vías de percepción llegó a despachar del orden de un vehículo por cada dieciséis segundos.

A este ritmo no se le puede llamar trabajo lento, si no es incurriendo en una apreciación, por lo menos, muy atrevida.

Finalmente, quisiera manifestar al señor Díaz Mortera, y a cuantos como él padecieron esa aglomeración, que deben comprender que todas las vías de comunicación, sean o no de peaje, tienen una capacidad limitada y que ese derroche de combustible y de energía, al que con toda razón hace referencia el señor Díaz Mortera, puede y debe piarse no empeñándonos todos en hacer uso al mismo tiempo de esa vía de comunicación, como siempre previenen y anuncian los servicios de tráfico cuando se prevé una jornada como la del día 14 de octubre pasado, en que, a esas horas en que el señor Díaz Mortera utilizó nuestra autopista, se saturaron, prácticamente, todas las carreteras que conducían a Madrid.

Consejero delegado de Iberpistas, SA

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de noviembre de 1979