Y encima, la corbata
La temperatura veraniega que se respira estos días en la capital de España parece haber infundido a la Bolsa, por adelantado, el ambiente que acostumbra a respirarse en el parquet en los calurosos días vacacionales, donde la apatía de los habituales se entremezcla con la sensación de ahogo que producen el obligado uso de la chaqueta y corbata, prendas que, por el momento, continúan siendo preceptivas en el salón de contratación, como un símbolo de anacronismo, pues cuando la asistencia al Congreso de los Diputados o al Senado, reputadas como las más altas instancias del país, se permite sin necesidad de los mencionados atributos, no acaba de resultar muy claro el porqué de su obligatoriedad para el acceso al parquet.Establecido este pequeño inciso, en aras a la comodidad veraniega, digamos que la sesión no tuvo apenas historia. La actividad en los corros resultó francamente escasa, y las opciones vendedoras un día más resultaban mayoría, si bien el papel prefería no presionar en los corros, consciente de que con ello no haría sino acentuar la baja, sin conseguir por ello un aumento apreciable de las opciones compradoras.
Los bancos, con papel, perdían casi medio punto en su índice de grupo, a pesar del apoyo de las entidades emisoras.
En resumen, una jornada escasamente significativa, que nos tememos no será la última.


























































